A Veces Todavía

A veces todavía
Mientras duerme
Me acerco a su cuerpo
Para asegurarme
De que aun respira.

A veces todavía
Me asombra el calor
De su piel, su color.
Sus ojos abiertos
Radiantes de luz y vida.

A veces todavía
La miro y deambulan
Por mi mente
Mil preguntas
Sin respuesta.

Preguntas de ellos. De nosotros.
De como seríamos juntos.

A veces todavía
Su sonrisa dibuja
Mis lágrimas
Cuando imagino
Las de ellos dos.

A veces me pregunto
Me sorprendo imaginando
Lo que nunca será.

Lo que pudo haber sido
Me persigue, me hostiga
Solo para escaparse
En son de burla
Como agua entre las manos.
Me acuerdo del fin
De mis sueños
Mas no de mi amor.

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Mi Hijo Nació ¿Porque No Me Preguntaron si Quería Verlo? 

Hay cosas que he tenido que ver que hubiese deseado nunca haber visto. Mis dos hijos muertos, en su ataúd blanco, con sus ropitas blancas no son una de esas.

Mientras estuve internada en el hospital no pude ver a Noah cuando nació. No porque no pude, no. No vi a Noah porque no me dieron la opción de verlo. Tengo que repetir ese pensamiento para creer que me sucedió, aun 4 años después: Mi hijo nació muerto y no me preguntaron si quería verlo. Mi esposo si lo vio, todavía arropadito con las mantas del cuarto de cirugía. Le tomó (por iniciativa propia) una única foto, la cual en ese momento no sabíamos que se convertiría en uno de nuestros mas grandes tesoros.

Pero y a mi!? A mi nadie me recomendó verlo. Nadie, nunca me dijo lo que me ayudaría a sanar en el camino tener una imagen conectada con su nombre. Poderme despedir en privado. Poderlo abrazar. Y aunque hubiese dicho que no quería verlo, hubiese querido que fuera MI decisión.

Estimados señores del Hospital San Juan de Dios: era mi derecho escoger si quería verlo. Era SU deber preguntarme si quería pasar tiempo con el, independientemente de mi estado de ánimo o de mi estado físico.

Creo que hay mucha gente que vive hermosos años con sus hijos que luego mueren… tienen muchas fotos con ellos, y después no quieren recordarlos muertos. Entiendo eso y lo respeto completamente, pero no es mi caso.

Gael nació vivo. Apenas llegue al cuarto luego de la horrible recuperación post cirugía, pedí verlo. Las enfermeras me dijeron que primero tenía que concentrarme en recuperarme yo y que después habría tiempo para verlo a el. En serio, eso me dijeron…

Supongo que el pediatra habló con ellas y les explicó que Gael no tenía tiempo. Las hizo cambiar de opinión, porque a las 2 horas mi esposo me estaba empujando en silla de ruedas para ir a verlo. Llegué hasta donde el estaba sola, bueno junto a mi esposo. Nadie nos instruyó si lo podíamos tocar o abrazar. Fue el encuentro mas torpe que me podría imaginar. Yo en estado de “shock”, Gael completamente entubado, sin vida ni movimiento ni llanto, mi esposo tratando de “ser fuerte” para mi. Nada era como debía haber sido, y no había nadie que nos guiara por aquel horrible trayecto.

Cuando Gael murió era la media noche. Mi esposo llegó a darme la noticia a un cuarto lleno de mujeres embarazadas o con bebés recién nacidos que me acompañaban, ahí en silencio lloramos abrazados. No teníamos donde ir.

Fue 3 días después, cuando los enterramos, cuando finalmente recibí algo de guía de alguien que se apiadó de nosotros. Yo pedí que la ceremonia se hiciera con el ataúd cerrado, porque no quería que nadie los viera. El pastor Milton Rosales dirigió la ceremonia en una diminuta capilla, de la ceremonia no recuerdo ni una sola palabra, pero al despedir al puño de gente que nos acompañó y decirles que se dirigieran hacia donde iban a ser enterrados Noah y Gael, se volvió hacia Hiram y yo y nos dijo:

“Quédense aquí a solas en la capilla, vean a sus hijos y despídanse de ellos… tómense su tiempo porque es importante, los esperamos allá”

El mejor (y casi único) consejo sabio que recibí en medio de todo ese dolor. En todos los días que estuve internada ni una sola enfermera tuvo palabras acertadas, empatía suficiente para sostenerme de la mano o la inteligencia emocional de consolarme aunque fuera con un abrazo. Y bueno, no vayamos tan lejos, hasta un cuarto aparte para poder llorar hubiera sido de gran ayuda.

Tengo que admitir que mi Dr fue un angel, pero estuvo poco presente hasta después de que los enterramos. Me rompe el corazón pensar que todos los días hay mujeres pasando por lo mismo en ese hospital, pero me duele todavía mas pensar que pasan por las mismas circunstancias con esas sutiles agresiones o negligencias.

¿Que nos pasa?

¿Que hace falta para que esto cambie? ¿Solo yo tuve una experiencia tan inhumana en un hospital público o hay otras como yo? ¿A cuantas les ofrecieron ver a sus bebés? Me ha tomado 4 años poder hablar de esto con mas claridad, talvez hay muchas que como yo se sienten “incapacitadas” de hablar. O tienen miedo, yo antes lo tenía, pero ahora no. Hablo porque importa, y porque no solo importan mis hijos y mi experiencia (porque ya pasó) si no que importan las mujeres que a futuro les va a tocar enfrentar este dolor.

Por ellas y por ellos, de ahora en adelante, a mi nunca me encontrarán callada.

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We Think We Have a Lifetime… Until We Don’t.

I must have been about 5 months pregnant when I told my husband I missed music. As a dance teacher I listen to music every single day for at least 5 or 6 hours a day. My husband had come in from teaching, which is also what he does, to play me some Bon Iver and talk to me about the classes. I listened close, it was like the music was getting under my skin and pouring into, soothing, my terrified heart. Tears were falling from my eyes as I could feel the twins move inside me, they probably wanted to dance too. I was in bed, I had been literally lying in bed for 5 months. That’s 150 days of getting up only to shower and go to the bathroom. I have worked from the time I was about 20 years old, so I thought lying in bed and having no muscle in my legs was so tough, and it was. It was a challenge, my pregnancy was so filled with threats, unknowns and fears. But I would have done anything anyone asked me to do for my boys. So bed rest it was, and I knew it would all be worth it in the end. I thought we had a lifetime together. Music? Dance? Love? We could do all that and more, I just thought we had a lifetime for it.

A lifetime of Love.

Little did I know that my pregnancy as hard as it seemed would pale in comparison to the years that followed without my two sons.

Had I only known how short our time together would be.

I would have played them more music, sang to them more. I would have told them I loved them out loud more. I would have held Gael in my arms while he was still alive. I should have held him all the time he was alive.

I thought we had a lifetime together and he only lived for 12 hours.

I held Noah inside of my body all of his life. He didn’t get to take a single breath of air. I was almost 27 weeks pregnant when he died. I could not believe I would never dance around with him, watch him move, open his eyes, smile.

I can still go to that painful moment when I close my eyes and listen to Bon Iver. I can still remember how my heart was being torn apart with fear day by day, But my faith kept me hoping. I was waiting for my lifetime. Hoping for something that would never be but always is.

We think we have a Lifetime, until we Don’t.

Feliz Cumpleaños Noah y Gael

Este video lo hice en memoria de mis hijos gemelos Noah y Gael quienes murieron el 5 de enero del 2012 por causa del Síndrome de Transfusión Feto Fetal.

Hoy están cumpliendo 2 años de vivir en el cielo y yo, todavía con mucho dolor por su partida, celebro los días que pude compartir con ellos hasta que nos volvamos a encontrar ❤ ❤

She

She is always just around the corner.
There are days
when She decides to sit quietly
at the table where I’m sitting
when I’m all alone.
And I feel Her
surround me.
She will not leave.
Invisible to everyone but me
she clutches my heart,
holds my hand,
robs me of my air.
She fills my every breath.
I sigh.
She sighs.
I stand up and walk away.
She follows.
-Maripili A.

Losing You

It wasn’t just the day I lost you.
Or the months,
Or even the year after that…

It’s the pain of continuing to lose you every day.
Every Single Day.
I continue Losing You Both.
Over and Over.

Your first steps
Your first day of school
Your first girlfriend
The day you would be starting college
The day you could be getting married.

I Lose and Miss what could have been
Every Single Day.

It wasn’t just the pain of losing you
It’s the pain of losing you still
Every Single Day.

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Días Como Hoy

5 de setiembre del 2013

Cada día que me despierto me sucede lo mismo: no se que día es. Viernes? Miércoles? Lunes? Sábado? Me cuesta unos minutos ubicarme y recordar que me toca hacer/organizar ese día. Cuando logro recordar se acaba la incertidumbre y caigo en paz con la rutina que conozco.

Pero hay un día, uno solo al mes… en el que si mi mente no recuerda que día es, mi cuerpo y mis emociones sí.

El 5 de cada mes. El aniversario del nacimiento y la muerte de mis dos hijos gemelos que hoy estarían cumpliendo 1 año y 8 meses Noah y Gael.

Cuando no se que sucede, una pesadez, un puñal en el pecho, una dificultad para respirar me obliga a entender que es 5, que hoy debería de estar celebrando… Por más ocupada que este mi mente mi cuerpo recuerda. Mis emociones regresan.

Y de cierta extraña manera sí celebro, porque los celebro a ellos. Al hecho de que existieron, de que por algún milagro fui escogida para ser su mamá.

Celebro el dulce amargo hecho de que toda su vida aquí los sostuve dentro de mi cuerpo.

Sus 7 meses aquí, fueron tan míos.

Hoy es el día en donde “¡Un momento, mi vida no tenía que ser así!”

Se queda corto.

El día en el que: “Eso nunca me pasaría a mi/pobrecitos a los que les ha pasado/es la peor pesadilla que me puedo imaginar.” Se convierte en: Me pasó y me duele todos los días. A mi. A nosotros. A nuestra familia.

Hoy y siempre los recuerdo. Los pienso. Los extraño.

-Maripili Araya

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