Su Ausencia

Queridos Noah y Gael

Hay días en los que los extraño mas que siempre. Si bien puedo decir que los extraño a diario, hay días en que se despierta en mi un anhelo inexplicable por tener en mis brazos lo que nunca tuve; sus cuerpos tibios y llenos de vida en un abrazo. Días en los que daría lo que fuera por poder verlos a los ojos, buscando en ellos la luz que sé que llevan dentro.

Nunca no los extraño, pero hay días de días.

Días en los que el silencio de mi casa ensordece con la falta de sus risas. Mis brazos ansían cargarlos, aun a sus casi 5 años. Los cuentos de noche, las canciones de día. Los besos llenos de miel. ¡Cuanto me faltan! Abrazados a mis piernas de día y abrazados a mi pecho de noche.

No puedo dejar de pensarlos en estas fechas cuando las familias celebran completas. Cuando los niños emocionados ríen y corren esperando a Santa. Mis vacaciones están llenas de ustedes siempre, aunque no estén… de recuerdos sí, pero todavía mas de anhelos que nunca se cumplirán.

Hoy mas que nunca los necesito, cuando la gente parece haber olvidado. Hace tiempo dejaron de mencionar sus nombres. Los echo de menos, hace tanto que no sueño con ustedes. Iré al cementerio para su cumpleaños como de costumbre añorando que todo hubiese sido distinto. Iré aunque nadie mencione sus nombres, ni recuerde su cumpleaños, ni les escriba alguna carta. Iré porque sí. Porque ustedes importan, porque merecen todo aun cuando no puedo darles nada. Perdón por haberles dado vida y no haberlos podido salvar de la muerte. Lo siento profundamente, con toda mi alma. Aunque nadie recuerde mis recuerdos, ni comprenda mi dolor mis heridas no desaparecen.

Siempre están, como ustedes cuando me faltan.

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Queridos Noah y Gael:

Hoy es 20 de abril del 2013.

Ayer fue hermoso y triste al mismo tiempo. Dos sentimientos a los cuales me estoy acostumbrando que vengan de la mano, porque la hermosura de ustedes dos y la tristeza de que no estén conmigo, no deja de sorprenderme cada día…

Sentada en ese teatro oscuro había un papá con un hijo en su regazo, ambos sentados al lado mío. El niño tenía una edad parecida a como serían ustedes si estuviesen aún aquí.

Cuando empezó a abrirse el telón escuche las palabras que fueron como una estocada en mi corazón.

“Ahi esta mami! Es la de este lado”

Señalaba el lado izquierdo. El niño con sus ojitos la buscaba. Sorprendido del escenario, de las luces y supongo de ver a su mamá ahí con vestuario y maquillaje.

Mi corazón lentamente se retorcía de dolor. Pensaba que mi regazo estaría lleno con ustedes dos, que yo también estaría enseñandoles a su papá en escena. Que sus manitas pequeñas, tibias, y llenas de vida… como las de ese niño, estarían aplaudiendole a su papá al terminar de bailar.

No pude contener tanto amor. Tibias lagrimas empezaron a derramarse de mis ojos y de mi corazón. Agradecida por la oscuridad del teatro lloré en silencio.

Que momento tan lleno, tan lleno y tan vacío.

Los extraño hasta el cielo ❤

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