We Think We Have a Lifetime… Until We Don’t.

I must have been about 5 months pregnant when I told my husband I missed music. As a dance teacher I listen to music every single day for at least 5 or 6 hours a day. My husband had come in from teaching, which is also what he does, to play me some Bon Iver and talk to me about the classes. I listened close, it was like the music was getting under my skin and pouring into, soothing, my terrified heart. Tears were falling from my eyes as I could feel the twins move inside me, they probably wanted to dance too. I was in bed, I had been literally lying in bed for 5 months. That’s 150 days of getting up only to shower and go to the bathroom. I have worked from the time I was about 20 years old, so I thought lying in bed and having no muscle in my legs was so tough, and it was. It was a challenge, my pregnancy was so filled with threats, unknowns and fears. But I would have done anything anyone asked me to do for my boys. So bed rest it was, and I knew it would all be worth it in the end. I thought we had a lifetime together. Music? Dance? Love? We could do all that and more, I just thought we had a lifetime for it.

A lifetime of Love.

Little did I know that my pregnancy as hard as it seemed would pale in comparison to the years that followed without my two sons.

Had I only known how short our time together would be.

I would have played them more music, sang to them more. I would have told them I loved them out loud more. I would have held Gael in my arms while he was still alive. I should have held him all the time he was alive.

I thought we had a lifetime together and he only lived for 12 hours.

I held Noah inside of my body all of his life. He didn’t get to take a single breath of air. I was almost 27 weeks pregnant when he died. I could not believe I would never dance around with him, watch him move, open his eyes, smile.

I can still go to that painful moment when I close my eyes and listen to Bon Iver. I can still remember how my heart was being torn apart with fear day by day, But my faith kept me hoping. I was waiting for my lifetime. Hoping for something that would never be but always is.

We think we have a Lifetime, until we Don’t.

She

She is always just around the corner.
There are days
when She decides to sit quietly
at the table where I’m sitting
when I’m all alone.
And I feel Her
surround me.
She will not leave.
Invisible to everyone but me
she clutches my heart,
holds my hand,
robs me of my air.
She fills my every breath.
I sigh.
She sighs.
I stand up and walk away.
She follows.
-Maripili A.

Losing You

It wasn’t just the day I lost you.
Or the months,
Or even the year after that…

It’s the pain of continuing to lose you every day.
Every Single Day.
I continue Losing You Both.
Over and Over.

Your first steps
Your first day of school
Your first girlfriend
The day you would be starting college
The day you could be getting married.

I Lose and Miss what could have been
Every Single Day.

It wasn’t just the pain of losing you
It’s the pain of losing you still
Every Single Day.

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De Milagros y Otras Cosas

Importante: Aclaro que al escribir y compartir esto no pretendo ofender a nadie. Respeto las creencias y la fe de cada persona, respeto la manera de doler y sanar de cada mamá o papa que ha pasado por este difícil camino. No pretendo ser dueña de ninguna “verdad” acerca del duelo. Solo escribo pensamientos que me han ayudado a mi en mi proceso. ❤ Gracias a todos por su amor y comprensión ❤

Tengo la bendición de venir de dos familias que para mi son una mezcla de religiosidad y espiritualidad fascinante. Honestamente no recuerdo vivir sin ir a la iglesia, o sin ver a mi mamá o a mi abuelita, a mis tíos o primos orando y leyendo la Biblia. Mi hermano y yo crecimos en una escuela y colegio cristiano hablar de Dios y sus milagros era pan de todos los días. Para mi mis principios eran, y de cierta manera siguen siendo, irrefutables.

El día que murieron mis dos hijos llevaba meses orando por sus vidas. Meses. Siete meses para ser exacta. Desde antes que me internaran cuando sentía miedo recitaba el salmo 139 porque me lo se de memoria. Mi embarazo estuvo plagado de miedo de principio a fin, pero yo sabía que con fé y oración todo era posible… si Dios hacia tantos milagros porque no me concedería este a mi? Aun entre el miedo y los malos pronósticos luché por mantener mi fe intacta. El día de La Tragedia amanecí con una paz inexplicable, sabía que todo iba a salir bien. Nunca he estado mas equivocada en mi vida. Lo que venían eran los peores meses de mi existencia. Aun me parece estar viendo una película de terror cuando los recuerdo. No se quien mas oro por mi y por toda mi familia cuando vivimos La Tragedia, pero estoy segura que fueron muchas las personas que me apoyaron en oración.

“Dios sabe lo que hace” y “Para los que aman a Dios todo les ayuda a bien” son de poco consuelo para mujeres como yo.

El 5 de enero del 2012 cambió mi vida de mas de una manera, y entre todo eso que cambió, cambió para siempre mi perspectiva de los Milagros. Me es difícil pensar que Dios me concedió dos pequeños/grandes milagros para quitármelos antes de que pudiera verlos reír, correr y jugar.  Para mi Dios no se llevo a mis hijos,  si pensara así ya hubiese dejado de creer en El. De que los pudo haber salvado, no tengo ni la menor duda, pero hay algo que me impide verlo de manera tan cruel. Algo que me hace decidir no creer que El se los llevó. Se los llevó una horrible enfermedad contra la que la medicina no pudo.

Es común escuchar gente decirle a uno que si uno hubiera tenido mas fe, orado mas, creído mas, estado “mas cerca” de Dios: entonces talvez… como le sucedió a aquel conocido que si obtuvo su milagro… talvez…

Eso duele de una manera indescriptible.

Creo que humana y espiritualmente hice todo lo posible y aun mas para salvar a mis hijos. Aun así me quedé sin mis milagros. Aún con familiares y amigos que me apoyaron en oración durante meses.

No he dejado de creer en los milagros, como podría? Mis gemelos fueron dos de ellos! Tengo otro milagro al que he tenido a mi lado casi 16 años, y ese me recuerda todos los días de que a los otros dos solo los tuve conmigo durante 7 meses.

Es así. Es lo que es.

Conmigo o sin mi, Siguen. Siendo. Tres. Milagros.

Hoy me escribió mi hermano para que lo apoye en oración ya que hay una mamá donde el vive que acaba de tener gemelos y ella esta luchando por su vida. La ironía no se me escapa, ni el dolor tampoco. El correo me hace romper en llanto.

Lloro un poco por esa mamá, y un poco por esos bebes.

Lloro un poco por mis bebes, y un poco por mi maternidad interrumpida.

Lloro al recordar el milagro que no se me hizo, El Milagro que tanto pedí. Lloro al pensar que podría no hacérseles a ellos.

Cuanto quebranta todo el perder un hijo, nada te hace dudar mas de todo lo que creías o pensabas. Nada te cambia mas de adentro hacia afuera que vivir de la mano con tanto dolor veinticuatro horas al día, siete días a la semana.

Todos creen tener respuestas, explicación y consuelo para lo que no los tiene.

Sería mejor escuchar nada, y sentarse en silencio con lo inentendible, lo inexplicable. Sacar a Dios de las explicaciones tan comunes que no hacen mas que volver a abrir la herida que no sana igual que otras heridas.

Dejar el dolor de lo inexplicable SER sin buscarle remedio o cura a lo que no lo tiene. 

¿Los milagros suceden? Si.

Y también a veces, es tan simple como que dolorosa e inexplicablemente, no suceden.

29 de junio 2013

Ya se acerca el 5 de julio… y el cementerio me llama a gritos.

¿A que voy si no estan ahi?

¿A que me acerco,

si no hay nada que me deje de hacer sentir lejos?

Busco… no se que.

Siento… una tristeza tan profunda.

Es todo tan confuso.

Y doloroso.

No poder alcanzarlos,

Mas que con el corazón.