Su Ausencia

Queridos Noah y Gael

Hay días en los que los extraño mas que siempre. Si bien puedo decir que los extraño a diario, hay días en que se despierta en mi un anhelo inexplicable por tener en mis brazos lo que nunca tuve; sus cuerpos tibios y llenos de vida en un abrazo. Días en los que daría lo que fuera por poder verlos a los ojos, buscando en ellos la luz que sé que llevan dentro.

Nunca no los extraño, pero hay días de días.

Días en los que el silencio de mi casa ensordece con la falta de sus risas. Mis brazos ansían cargarlos, aun a sus casi 5 años. Los cuentos de noche, las canciones de día. Los besos llenos de miel. ¡Cuanto me faltan! Abrazados a mis piernas de día y abrazados a mi pecho de noche.

No puedo dejar de pensarlos en estas fechas cuando las familias celebran completas. Cuando los niños emocionados ríen y corren esperando a Santa. Mis vacaciones están llenas de ustedes siempre, aunque no estén… de recuerdos sí, pero todavía mas de anhelos que nunca se cumplirán.

Hoy mas que nunca los necesito, cuando la gente parece haber olvidado. Hace tiempo dejaron de mencionar sus nombres. Los echo de menos, hace tanto que no sueño con ustedes. Iré al cementerio para su cumpleaños como de costumbre añorando que todo hubiese sido distinto. Iré aunque nadie mencione sus nombres, ni recuerde su cumpleaños, ni les escriba alguna carta. Iré porque sí. Porque ustedes importan, porque merecen todo aun cuando no puedo darles nada. Perdón por haberles dado vida y no haberlos podido salvar de la muerte. Lo siento profundamente, con toda mi alma. Aunque nadie recuerde mis recuerdos, ni comprenda mi dolor mis heridas no desaparecen.

Siempre están, como ustedes cuando me faltan.

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Los Jovenes y la Violencia

Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia.” Jean Paul Sartre Filósofo y escritor francés.

Recientemente, como en muchos ciudadanos a mi alrededor, crece mi preocupación al ver los actos de violencia en mi país. Cada día al encender la televisión para ver las noticias o al leer el periódico queda en mí un vacío y muchas preguntas. Me pregunto ¿que pasa?, no se en que momento llegamos a estos extremos de crimen y de violencia en Costa Rica, supongo que viene de años de llevar por dentro iras, confusión, estrés, impotencia. Crece aun más mi preocupación al realizar que son jóvenes los que cometen algunos de estos crímenes y pienso en cuantos años les queda aun por vivir.

Trabajo con jóvenes, convivo horas de mis días con ellos. Son parte del estilo de vida que elegí al escoger mi profesión. Son parte del porque elegí el baile como carrera, cada día me llenan de nuevas energías y fuerzas, de risa, ingenio y de mil y un cosas buenas. Todos los días aprendo algo de ellos. Pero últimamente, no pasa un día en el que no me pregunte ¿Que esta pasando con nuestros jóvenes?

En mi caso, mi trabajo es proveer un espacio en el cual ellos puedan aprender a manejar sus emociones, a canalizar su energía, a llenar sus vacíos, inspirarse y aprender a respetarse. Es buscar que desarrollen su  tolerancia a la frustración y a las diferencias generales que vemos a diario en todo nuestro alrededor. Sentir ira, sí. Sentir frustración sí. Sentir soledad, desesperación sí, pero en un ambiente controlado y con un arte de por medio que les ayuda a canalizar esos sentimientos hacia algo positivo. Desde mis experiencias y mi perspectiva estos espacios son terapéuticos, importantes y necesarios. No todos los jóvenes los tienen, no todos los padres les damos la importancia que deberíamos a estos espacios, y aunque pensemos que hay jóvenes que no los saben aprovechar creo en el popular dicho de que no hay malos alumnos, solo malos maestros.

El ambiente que, como padres elegimos para que nuestros hijos  aprendan a manejar sus emociones, a crecer en el arte y a encontrarse a sí mismos  debe ser muy cuidadosamente escogido. Debe tener constante   supervisión sin sofocar, debe tener competencia a niveles sanos de lo que implica la competencia y sin que esta les robe su unicidad. Debe tener estructura y disciplina sin que estas priven a nuestros jóvenes del ingenio y la creatividad. Es un balance delicado entre entregarse y apasionarse por algo, querer hacerlo bien y enfermarse tratando de llegar a sus objetivos y sueños. Sé que el mundo es más competitivo cada día, lo es también en mi arte pero ¿a costas de que tanta exigencia? Dejamos de lado el ocio, la tranquilidad, la creatividad y ¿nos llenamos de que? ¿Que sacrificios hacen nuestros jóvenes para llegar hasta donde quieren y como es que esto afecta sus valores? ¿Es tanta la estructura que imponemos que sin querer los privamos de su innata creatividad y necesidad de expresión? Lo pienso constantemente, lo veo y lo escucho en sus cuerpos al bailar. Es evidente su desesperación.

Para nadie es un secreto que es difícil ser joven hoy en día. Así que como adultos debemos preguntarnos ¿Como puedo yo, como educador, padre, hermano, amigo facilitar este pasaje de la niñez a la adultez? ¿Qué espacios puedo yo ayudar a crear, dentro de mis posibilidades, para que ellos reafirmen su identidad y crezcan seguros de sí mismos? Cuando aprendemos a respetarnos a nosotros mismos aprendemos también a respetar a los demás. Cuando aprendemos a orientar a nuestros jóvenes hacia formas más asertivas de comunicación como la danza, la poesía, la música, los deportes… he ahí su refugio, su consuelo, su catarsis.

Por Estas y Mil Razones Mas…

¡Amo la danza con locura!

Mi juventud fue plena y feliz gracias a la Danza, quien me ocupo el tiempo entre clases, ensayos y presentaciones durante toda mi niñez y adolescencia… tiempo y energía que definitivamente no sé en que hubiera empleado si no fuese en ella. Durante estos años yo creía vivir solo emociones, pasión y movimientos. Cuando miro atrás entiendo que era más, mucho mas!

La danza me enseño a vivir.

Hoy intento crear un espacio para los jóvenes donde se ocupen con algo productivo y artístico. Donde tengan libertad de ser ellos mismos, pero constantemente me encuentro con gente que no puede ver mas allá de lo que aprenden sus hijos.

Creen que sus hijos están aprendiendo a moverse “lindo”, en realidad están ganando confianza en ellos mismos.

Creen que pasan muchas horas en ensayos, en realidad estarían mucho mas expuestos a cosas negativas en sus propias casas por Internet o en la TV.

Creen que es muy “caro” pagar sus clases, vestuarios y presentaciones, para mi sale mas caro un hijo o hija que no sepa amar y respetar su cuerpo.

Creen que llevarlos y traerlos es molesto, molesto es tratar de adaptar luego a una sociedad a un joven sin puntualidad ni disciplina, sin compromiso alguno.

Dicen que tiene que estudiar mucho y que no tiene tiempo para otras cosas, cuando en realidad estarían aprendiendo a organizarse, a priorizar y a  que la vida debe ser un balance de responsabilidades y cosas que nos apasionan también.

Creen que sus hijos aprenden solo giros y saltos, cuando en realidad están aprendiendo trabajo en equipo, tolerancia, respeto y compañerismo.

Creen que son duras las horas de entrenamiento, cuando la realidad es que están aprendiendo a dar su máximo esfuerzo para ver resultados, a sembrar para luego cosechar y esto luego lo aplicarán a sus futuras carreras de elección.

Creen que el arte debe ser algo pasajero, solo cuando no pueden ver que la capacidad de crear y de expresar les va a quedar toda la vida.

Creen que los horarios son complicados, cuando en realidad complicado es enseñarle a un adulto a competir sanamente, a que su valor no lo determina ninguna medalla ni titulo.

Creen que es una perdida de tiempo, cuando no se dan cuenta de que sus hijos están encontrándose a si mismos, aprendiendo lo que es disfrutar sanamente, en fiestas y actividades que son supervisadas.

Creen que “es mas importante el tiempo en familia” (no digo que eso no sea importante!!!) cuando no conocen el valor de ser adoptado a otra familia donde el denominador común es amar lo que hacemos juntos, aprender de los demás y apoyarnos todos los días. Somos “la otra” familia.

Solo algunas cosas para reflexionar…