Secuelas

Hace 5 años monté una coreografía inspirada en las 5 etapas del duelo. Fue un proceso creativo que me demandó mucho a nivel emocional porque estaba muy fresco aún el dolor de la muerte de Noah y Gael. Llevaban meses de haber partido… Era mi versión de lo que habitaba por debajo de todas las capas del dolor.

Ayer viernes 9 de junio, cinco años después, llevé a cabo la segunda parte. Esta vez la coreografía está inspirada más en el amor que en el dolor… el amor de Noah y Gael, y como este me ha transformado a través de los años. Me ha inspirado a ser mejor, o en realidad no se si mejor es la palabra, pero soy diferente. “Rodeada de su Luz” se llama la nueva coreografía. Voy a estrenarla el 22 de junio en el foro Mujer El Exito y ¿Yo? donde seré una de las expositoras invitadas para hablar del tema: La Mujer y el Dolor.

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Espero que nos puedan acompañar. Les dejo por aquí toda la información del foro:

Mujer El Exito y ¿Yo?

Facebook Mujer El Exito y ¿Yo?

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Gracias a las tres bailarinas que en esta ocasión me prestan su talento para esta darle vida a esta puesta en escena tan cercana a mi corazón: Kimberly Jacobson, Fabiola Garino y Camila Cordero.

Nos vemos el 22 de junio en el Auditorio de Comunidad PAS

 

¿Hablemos del Dolor en Vivo?

Octubre es el mes en el que las mujeres que hemos perdido hijos recordamos y hablamos de lo importantes que son en nuestra vida, aunque ya no estén. Yo acostumbro a hablar de Noah y Gael siempre, pero me encanta que hayan designado una fecha para romper el silencio acerca de las historias de nuestros hijos. Hace días yo decidí hacer lo mismo, pero de una manera diferente…

Desde que empecé este blog me han escrito cientos de mujeres que han perdido hijos. Cada mensaje que leo me rompe el corazón. Siempre recomiendo los mismos recursos que son maravillosos para el duelo: las revistas en línea, los grupos de apoyo, los blogs. Pero hace semanas tengo una idea en mi cabeza que no me deja en paz, así que… después de hablar con algunas de las personas mas cercanas a mi proceso de duelo, tomé la decisión de hacerlo. Es algo atrevido para mi, quizás para cualquiera que ha pasado por este infierno, pero en mi corazón algo me dice que es el momento. Les explico mejor:

No todos los hombres y mujeres pueden ir a grupos de apoyo: a mi por lo menos mi horario de trabajo me lo impide. Habrá quienes además se sienten muy expuestos o inseguros “en vivo”. Los recursos en línea son maravillosos pero no hay interacción inmediata. Así que me gustaría que hagamos una cita, una transmisión con un chat en vivo donde podamos hablar del dolor. Un grupo de apoyo virtual donde hombres y mujeres, desde la comodidad de su casa puedan llorar, preguntar, reclamar o tan solo ser escuchados y leídos por otras personas con experiencias similares. Además de hacer comunidad, creo que de esta manera también podemos indirectamente proveer información a la gente que nunca ha pasado por este proceso, podemos darles mejores herramientas por si algún día les toca ayudar a alguna amiga o familiar a través de tanta oscuridad.

Voy a transmitir en vivo desde mi perfil personal de facebook el domingo 23 de octubre a las 5:00 pm. hora de Costa Rica. Espero que me acompañen y que participen con preguntas, comentarios o tan solo escuchando y leyendo a los demás. Se que toma algo de valor ser parte de algo así, pero es importante romper el silencio de todas las maneras que podamos. Me pueden acompañar desde cualquier parte del mundo. Hablaré de Noah y Gael por supuesto y de su historia, pero también de como he llevado mi proceso de duelo en estos casi 5 años. Espero su apoyo, de hecho lo necesito!! Conversemos, compartamos, rompamos el silencio y hablemos de nuestros amados hijos sin tabúes.

“Hablemos del Dolor” Chat en vivo para padres que han perdido hijos

Transmitido desde el perfil de Facebook: Maripili Araya

Domingo 23 de octubre 5:00 pm hora de Costa Rica

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Superar Versus Elaborar El Duelo

Ayer fui testigo de leer con mis propios ojos lo que siempre he creído que muchos piensan de mi. No es que le de mucha mente en realidad, porque he llegado a entender que somos un grupo de padres muy incomprendidos, y que falta mucha educación en cuanto al duelo de la muerte de un hijo, pero estaba en un grupo de unos 7,000 miembros y alguien pidió ayuda para una cuñada que había tenido un aborto espontáneo. Algunas con buenas intenciones me etiquetaron o mencionaron mi blog entre otras paginas que ofrecen apoyo, pero cometí el error de leer mas de la cuenta y llegué al siguiente comentario:

“Mucha gente aún no supera la pérdida y siguen miserables en sus vidas y en lugar de ayudar es todo lo contrario. Yo he leído los posts de Maripili y se nota que ella no ha superado la pérdida y en situaciones como esas una necesita alguien que lo ayude a superarla y seguir viviendo.”

Al principio como que no sentí nada porque uno tiene el mecanismo de defensa que deja el entrenamiento de haber estado en el “ojo publico” (aunque sea de nuestro diminuto país) durante ya casi 22 años. Me quedé como en neutro, Después mi corazón se encogió y para ser honesta me dolió. Lo leí varias veces y entre mas lo leía más me dolía. Sentía indignación, enojo, incomprensión. Tenía la necesidad de explicarme y por eso decidí escribir este post.

Hay tantas cosas que me gustaría que sepan todas las personas que piensan así de mi o de algún otro papá o mamá en duelo, les comparto algunas:

  • Si mi blog (o algún otro recurso) no les ayuda no tienen porque leerlo. Hay muchos otros.
  • Cada cosa que escribimos los padres en duelo no solo tiene la intención de ayudar, si no que tiene el propósito de que otras mamás o papás no se sientan solos o incomprendidos, eso en sí ya es una ayuda.
  • Nuestra vida no es miserable, todo lo contrario: yo puedo decir, a los 4 años de la partida de 2 de mis hijos que aparte del vacío que ellos dejaron, soy inmensamente feliz.
  • “Se nota que ella no ha superado la perdida” es asumir sin conocer, sin empatía de ningún tipo y sin respeto alguno por el proceso de cada quien, en este caso el mío.
  • Hay mucha ayuda en línea y algunos grupos de apoyo, pero decir que porque yo o otros recursos hablan de tristeza eso “no ayuda a otros a superar el duelo y seguir viviendo”es un engaño.

¿Superar la muerte de Noah y Gael? Creo que eso nunca va a pasar, así que en efecto ella está en lo correcto. No lo he superado, y no se si algún día lo llegue a superar. Lo que si he hecho es elaborar mi duelo a mi manera: este blog, la danza, la naturaleza, los grupos de apoyo, la música… todos han sido herramientas esenciales para elaborar mi duelo. Así lo escogí, y me siento satisfecha con mi decisión.

Encontré una definición hermosa de elaborar: “Transformar en sustancia asimilable” Eso es precisamente lo que siento que he tratado de hacer en estos años… transformar el dolor en algo que puedo asimilar.

En cambio, la definición de superar es: Pasar con habilidad y éxito un obstáculo o dificultad, o una situación difícil o peligrosa, sin dejarse detener o sin desanimarse.

Pasar con habilidad y éxito!?! Sin desánimo?! Por favor…

Si alguna mamá siente que ha superado el duelo de la pérdida de su hijo yo se lo respeto al 100%, después de todo si algo me enseñaron los gemelos fue eso. Pero para mi, el dolor de la pérdida de ellos es algo casi sagrado, y en eso me comprenderán pocos… pero está bien.

Continuaré hablando mi verdad porque es la única que conozco.

Así que si, definitivamente no he superado mi duelo, creo que nunca lo “superaré” al menos no con la descripción anterior de esa palabra, yo espero que nunca llegue ese día. Pero si hay algo que es importante y que quiero que la gente que no me conoce entienda: estar en duelo, extrañarlos, hablar de ellos no me impide ser feliz y plena. Una cosa no excluye a la otra.

Los duelos no tienen un marco de tiempo, no suceden igual para nadie, no se deben comparar y no están hechos para ser entendidos, solo para vivirlos cada uno a su manera y para respetarlos. Después de todo son lo que queda de un gran amor.

Mas empatía, más tolerancia… ¡Cuanto nos hace falta!

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Cicatrices

Noah y Gael van a cumplir 4 años el 5 de enero del 2016. Me cuesta creer cuanto tiempo ha transcurrido desde la peor tragedia de mi vida, cuanto he cambiado, cuanto he dolido.

Hace unos días una amiga tuvo a su bebé en el Hospital San Juan de Dios y como lo mas “normal” del mundo publico una foto donde aparece con su bebé usando la bata de ese lugar.

Esa imagen me afectó en lo mas profundo de mi ser.

Tuve que cerrar los ojos para contener las lagrimas, respirar lentamente, porque el estómago se me hizo un puño, mi corazón empezó a latir mas fuerte y sentí una enorme repulsión… hacia el color, la forma de los botones, casi podía sentir la tela entre mis dedos. Me trajo imagenes tan frescas a la mente de mi cuerpo con ellos vivos, y del vacío después. De Gael en la unidad de cuidados intensivos lleno de tubos, inerte, pero luchando por su vida. De mirar mis débiles piernas queriendo obligarlas a saltar de esa horrible cama para salir de ahi, pero no poder.

De no poder. Cambiar. Nada.

De querer irme ir con ellos.

De no entender que estaba pasando, porque yo seguía aquí y ellos no, de creer que todo era una horrible pesadilla de la cual despertaría con ellos riendo entre mis brazos.

De mis cicatrices.

Después de la cesárea de emergencia me tomó semanas tener el valor de mirar la herida. Cuando la vi por primera vez le comenté a mi esposo que había quedado un poco en forma de U. “No” me dijo el “En realidad parece como dos letras U” La volví a mirar…

[Ahhh… como 2 sonrisas] pensé en mis adentros.

Esa cicatriz era mi prueba de que la pesadilla era real. De que a pesar de que mi anestesia fue completa porque pateaba, temblaba, lloraba y gritaba todo había sucedido mientras yo dormía. Todo lo que una mamá no quiere vivir nunca.

Las cicatrices duraron en sanar, las de adentro y las de afuera. Por unos meses pensé que mi útero nunca iba a poder concebir vida de nuevo. Todo parecía sanar tan lento, y yo solo los quería a ellos de vuelta en mi cuerpo o fuera de el.

Solo los quería a ellos dos. A como diera lugar.

Las cicatrices de mi cuerpo sanaron y cambiaron con el tiempo. Las de mi corazón no tanto. Ahí están, a veces me parece que intactas… como el día que vi en esa bata reflejada mi historia de muerte y dolor. Era como si pudieran reabrirse y regresar al día 1. Como si todo lo que han sanado retrocediera y estuvieran otra vez en carne viva, nuevas, frescas. Inéditas.

Mis cicatrices no las cambio por nada del mundo porque representan su historia. ¡Pero cuanto duelen! Son los rastros de su memoria. Las heridas que se ven y mas importante: las que no se ven. Continúan existiendo, aunque a veces se disfrazan  bien, en otras ocasiones se muestran resplandecientes, a veces hasta deslumbrantes.

Huellas, marcas, trazos.

Testigos del amor que me transformó para siempre. 

 

Lo Importante de Llorar

Lo importante de llorar de vez en cuando, es que puedo sacar de alguna manera lo que tanto trabajo me cuesta llevar por dentro: el tormento que siente mi corazón que ya tan poco comparte con los demás. Es como si fuera algo que se ha convertido en mío. Antes hablaba mas de ustedes, ahora no. Mi boca decide guardar silencio y se me queda todo por dentro. Solo cuando lloro libero.

Un día, dos días.

Un minuto, una hora.

Una lagrima o unas cuantas…

Suelto lo que llevo apuñado en el corazón: dolor, amor… la necesidad de abrazarlos sin conocer sus cuerpos. El deseo de que sus corazoncitos aun latieran. La frustración de no haber podido cambiar el desenlace, el suplicio de recordar la tragedia.

No puedo resistir el bálsamo que es llorar. Tampoco puedo, al recordar mis días con ustedes, dejar de sentir que me faltan… con cada parte de mi alma, cada parte de mi espíritu, cada parte de mi mente y de mi cuerpo. Es como que todo mi ser quisiera gritar, lanzarse al vacío para escapar lo que me persigue a diario. El dolor de que no están conmigo, o tal vez si, pero no como yo quisiera.

No quiero imaginar la descomposición de sus cuerpecitos, los que tanto amo. Quiero quedarme con la imagen de sus almas libres pero la pesadilla de su diminuto ataúd blanco me persigue.

Por eso necesito llorar.

Solo de vez en cuando.

Cuando ya no soporto.

Hace tanto no los sueño, quisiera que me visitaran de noche… nunca tengo miedo cuando son ustedes. Es como que volviera a estar completa cuando los siento conmigo. Mientras tanto lloro, porque me alivia, porque lo necesito. Cuatro años después y aun, porque seré su mamá toda mi vida.

Espero ansiosa del reencuentro que ansío esté lleno de risas y pueda dejar atrás las lágrimas, para siempre.

Juntos los tres, como antes. Juntos los tres como siempre.

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Con Ellos Se Fue Tanto de Mi

Hace unos días iba camino al trabajo. Distraída, bajé la inmensa cuesta de mi casa, cuando tuve que frenar porque había un tumulto de gente afuera de una casa, alrededor de un carro. Casi me detengo por completo cuando lo veo.

Es un ataúd.

Es grande y color madera. Pero me lleva de inmediato a recordar como si fuera ayer… ese pequeño ataúd blanco donde enterré juntos los cuerpos de mis dos hijos. Eran tan pequeños que cabían uno al lado del otro, casi abrazados, cara a cara. La última vez que los vi estaban así. Parecían estar dormidos, si no fuera por el color de piel de Noah que fue el que falleció primero, llevándose con el todas las células rojas de la sangre de ambos. Los recuerdo, pienso lo que daría por poder haber visto sus ojitos abiertos.

Miro el ataúd de ese extraño, en la calle de mi casa y las lágrimas empiezan a bajar por mis mejillas recordando: La despedida. Ese espantoso domingo donde puse a descansar los fríos cuerpos de quienes me debieron de haber traído calor noche tras noche.

Ese día, después de admirarlos y hablarles en su pequeña cajita, alguien dijo que había que llevarlos de la capilla hasta el lugar donde serían sepultados. Hiram se ofreció de inmediato y caminó con el ataúd en sus brazos hasta llegar al lugar donde dejaríamos sus cuerpos para siempre. En sus brazos, no se me escapa la ironía de como tenía que haber sido y de como fue. Luego, en la casa, me dice que les habló todo el camino. “Dichoso” el, haber tenido esa privacidad con ambos. Yo nunca la tuve.

La tengo ahora en mis sueños, cuando me visitan, muy de vez en cuando.

Con ellos se fue tanto de mi.

Hoy fuimos a comprar algunas cosas para llevar a Ilana a la playa por primera vez. Entramos a la juguetería e Hiram estaba como en el cielo. Se paseaba por cada pasillo lentamente investigando sus juguetes favoritos. Llevaba 2 pasillos de hombre recorridos cuando le dije, un poco melancólica: “Te falta tener un hijo varón.”

“No.” Me responde mirándome fijamente “Los juguetes son juguetes. No son “de hombre” ni “de mujer” Estas se las voy a comprar cuando esté mas grande” Me señala a un juego de herramientas. Hiram ama sus herramientas. Quiere enseñarle ese mismo amor a ella, eso me derrite el alma.

Pienso en Noah, en Gael. En todos los juguetes que hubieran sido de ellos. Algunos mismos ahora serán para Ilana. Juguetes de hombre, juguetes de mujer, ataúdes blancos… con ellos se fue tanto de mi.

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Estos Días Han Sido Así <3

Creo que una semana completa sin llorar puede ser el record de estos dos años. Obvio que tiene que ver con el hecho de que hace un poco mas de 1 semana me enteré que estaba embarazada de Botoneta. El día que me entere lloré. Mucho. Era alegría total mezclada con tristeza y miedo. Era un llanto de ese que abarca todo, donde no puedes ni decifrar cual sentimiento es más fuerte.

Aunque se que era la alegría. La ilusión. El desbordante amor.  

Hoy, 8 días después de ese hermoso día, me encontraron las lagrimas de nuevo. Iba en el carro y de pronto tuve la realización de que solo hay una cosa que temo más que que le pase algo a Botoneta. Es que YO HAGA ALGO para que le pase algo a Botoneta. De nuevo me encuentra la culpa como tan fácilmente lo suele hacer. Y realizo que aun me falta trabajo en perdonarme.

Aun. Dos. Años. Después.

No me termino de perdonar a mi misma por lo que les pasó a Noah y Gael. Pensé que esta etapa estaba un poco mas superada, pero también he escuchado que los bebés “arco iris” (término utilizado para los bebes que vienen después de una pérdida como Botoneta)  traen de vuelta muchas cosas del duelo/dolor que uno pensaba haber “sanado”.

Digo “sanado” porque en serio: ¿como se “sana” el dolor por la muerte de un hijo, o de dos?

Este bebé “arco iris” me ha traído tanto gozo, tanta esperanza. Tantos sentimientos indescriptibles que creo que los inmensos cambios que están pasando en mi cuerpo solo son comparables con los que están pasando en mi alma y en mi corazón.

Estos días, han sido así ❤

“Rainbow Babies” is the understanding that the beauty of a rainbow does not negate the ravages of the storm. When a rainbow appears, it doesn’t mean the storm never happened or that the family is not still dealing with its aftermath. What it means is that something beautiful and full of light has appeared in the midst of the darkness and clouds. Storm clouds may still hover but the rainbow provides a counterbalance of color, energy and hope.
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