Secuelas

Hace 5 años monté una coreografía inspirada en las 5 etapas del duelo. Fue un proceso creativo que me demandó mucho a nivel emocional porque estaba muy fresco aún el dolor de la muerte de Noah y Gael. Llevaban meses de haber partido… Era mi versión de lo que habitaba por debajo de todas las capas del dolor.

Ayer viernes 9 de junio, cinco años después, llevé a cabo la segunda parte. Esta vez la coreografía está inspirada más en el amor que en el dolor… el amor de Noah y Gael, y como este me ha transformado a través de los años. Me ha inspirado a ser mejor, o en realidad no se si mejor es la palabra, pero soy diferente. “Rodeada de su Luz” se llama la nueva coreografía. Voy a estrenarla el 22 de junio en el foro Mujer El Exito y ¿Yo? donde seré una de las expositoras invitadas para hablar del tema: La Mujer y el Dolor.

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Espero que nos puedan acompañar. Les dejo por aquí toda la información del foro:

Mujer El Exito y ¿Yo?

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Gracias a las tres bailarinas que en esta ocasión me prestan su talento para esta darle vida a esta puesta en escena tan cercana a mi corazón: Kimberly Jacobson, Fabiola Garino y Camila Cordero.

Nos vemos el 22 de junio en el Auditorio de Comunidad PAS

 

El Amor Lo Vale

“El Amor vale el extraordinario dolor que a veces ocasiona.”

Aunque en la tumba de Noah y Gael yacen sus cuerpos, ahí no están ellos dos. Me tomó tiempo, pero lo logré entenderlo despues de años de confusión. Aun así, he logrado comprender que en ese lugar yo enterré mas que sus restos. Enterré mis sueños e ilusiones, las de verlos crecer cada día, las de verlos empezar proyectos y conocer sus gustos y personalidades.

Enterré sonrisas y abrazos, no los de hoy ni los de ayer… sepulté los abrazos y besos que debería de tener todos los días. Cada día entierro algo en este lugar cuando los imagino, entrando a clases, en sus uniformes. Cuando de noche beso las mejillas de Ilana o Eva pero me faltan las de ellos.

Entierro cada día los recuerdos que nunca fueron . Las esperanzas de tenerlos muchos años conmigo.

Sepulto cada día el anhelo de tener a mi familia completa.

La otra noche Ilana hizo algo que nunca había hecho, y que desde ese día nunca volvió a hacer. Se despertó en la madrugada como a las 3 am y se tomó su leche como de costumbre, pero esta vez no se volvió a dormir. Comenzó a moverse entre dormida y despierta. No se despertaba por completo pero tampoco lograba un sueño profundo. Daba vueltas de un lado al otro y como duerme en nuestra cama yo no podía tampoco dormir de sentirla tan inquieta.

De repente hizo algo que sí hace desde pequeña: se adhirió a mi cuerpo por completo como buscando calor y normalmente cuando hace eso cae dormida, pero ese día no. Entonces se subió en mi pecho y acomodó su cabeza ahí. Me abrazó. Yo renuncié a mi sueño solo para sentir ese momento tan nuestro de noche. Sin advertencia alguna, tomó mis mejillas en sus manos y empiezó a darme besos… uno, dos, tres, cuatro, cinco hasta unos ocho besos… en mi cara y en mi cuello. Me abrazaba. No podía creer la belleza de lo que estaba sucediendo. Me conformé con disfrutarlo mientras estabamos tan unidas, conectadas corazón a corazón. Eventualmente se durmió y yo hice lo mismo… sumida en una alegría inexplicable.

Al despertarme al día siguiente mi primer pensamiento me aclaró todo. Los besos venían de parte de los tres. Lo interpreté con el corazón y fue fácil entenderlo de esa manera. El “ataque” de besos en la madrugada no fue una casualidad, si leo entre las líneas. Tanta ternura mezclada con tanta inocencia tiene su origen claro para mi. Pasé la mañana inmersa en el dulce recuerdo de esos 30 minutos. 

Me siento realmente bendecida de que mi conexión con ellos dos se mantenga tan viva. Aunque sea todo lo que tengo, eso y recuerdos. Lo demás lo entierro a diario y como duele, pero el amor lo vale.

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No Sepulté Mi Amor

Mañana es el día.

26 semanas y 4 días de embarazo fue lo que tuve a Noah y Gael conmigo. Mañana Ilana cumple lo mismo. A partir de pasado mañana ella habrá estado conmigo físicamente mas tiempo que ellos. No se siente así. Supongo que porque el amor no tiene fecha de expiración, porque la muerte no acaba con el amor, solo con la vida. Mi amor por ellos se siente como algo viejo, algo que ha crecido adentro de mi durante años, porque así lo es. Siento que llevan mucho de ser una parte de mi, no tan solo 26 semanas.

Que curioso como se corta la vida por completo mientras lo demás sigue vivo y creciendo. Se acomoda bien en el corazón de uno tanto amor, se siente cómodo a pesar del dolor. Y cuando quiero imaginarme que ellos me esperan en algún lugar, en algún otro plano, me pregunto si conocerán el alma de Ilana. El día que me tomé las fotografías del embarazo sucedió algo tan curioso. ¿Suerte? ¿Casualidad? ¿Energía inexplicable para nuestro plano físico? No supe que pensar…

Ya estábamos terminando la sesión cuando decidimos hacer una foto “familiar” y digo “familiar” porque para siempre nuestras fotos familiares estarán incompletas sin Noah y Gael. Nos fotografiaron a Eva, Hiram, Ilana (en la panza) y yo. Luego la fotógrafa sugirió que buscara algo que simbolizara a los gemelos para poder incluirlos en otra imagen. Subí a buscar las fotos de sus últimos ultrasonidos. Encontré las de sus hermosas caritas cuando estaban llenos de vida. Bajé con gran ilusión y algo conmovida de tener la oportunidad de hacer realidad esta fotografía. La fotógrafa sugirió que con la panza descubierta me sentara en el suelo, Eva de un lado e Hiram del otro, y pusiera los ultrasonidos al lado de donde habita su hermanita. Esos ultrasonidos terminaban de completar nuestra foto familiar. Accedí entusiasmada. No había pasado ni dos segundos de poner las imágenes cerca de mi panza cuando Ilana empezó a moverse mucho. Mucho, mucho. Tanto que Hiram, sentado al lado mío, vio como se me estiraba la piel por fuera. Continuó moviéndose mientras tomábamos las fotos. Algunos pensarán que uno está loco. Que confunde casualidades con señales. Que el dolor del corazón busca estas sigularidades como consuelo y no se, a lo mejor.

Yo prefiero pensar que sus almas se conocen, es mucho mas reconfortante.

Y bien, cada uno elige que pensar. Escucha su corazón, o escucha su mente de acuerdo a sus experiencias de vida. Supongo que esto será bien difícil de entender para los que no han caminado este trayecto. Y eso está bien. La mayoría de la gente no tiene porque entender, es más… gracias a Dios no entienden el dolor de perder un hijo. Son inmensamente dichosos de no tener que encontrar el sentido de continuar viviendo sin una parte de su corazón (o como yo: sin dos partes de mi corazón)

En fin mi amor por Ilana crece también, cada día me siento mas y mas conectada con ella. Llegará a sentirse “viejo” también cuando haya crecido y madurado con el tiempo, ahora es inmenso y fuerte, pero nuevo.

La muerte es solo el fin del plano físico, aunque muchos pensarán diferente. Sepulté dos diminutos cuerpos el 8 de enero del 2012. No sepulté mi amor, el nunca morirá.

Gracias a Ilana y a Eva he podido entender un tanto más de como funciona el duelo entremezclado con el amor. Gracias a ellos por dejar dentro de mi tanto amor sembrado que continuará dando frutos con los años ❤ ❤

Fotografía: Tatiana Marín

Fotografía: Tatiana Marín

 

 

Habíamos Nosotros

La sensación que me da cada vez que tengo una hoja en blanco, frente a mi  es tan emocionante. Como si se abrieran tantas posibilidades para mi corazón.

El miedo, la incertidumbre, el dolor y el amor se asoman a mi mente como de costumbre. Esas posibilidades de compartir y de sacar de mi una parte secreta, o no tanto. A veces pienso que meterse en mi cabeza no es tan difícil para los demás, que soy muy fácil de leer. Pero después recuerdo que lo que he vivido, gracias a Dios, son pocos los que lo entienden.

Este mes he escrito poco, pero nada ha pasado desapercibido. Aun con la imposibilidad de regresar a la ingenua idea de que todo va a salir bien en el embarazo. Me persiguen las mil y un razones de que algo puede salir mal. Las que conozco profundamente, las que tanto desearía olvidar. No pasa desapercibido el hecho de que he hecho mil y un cosas con Ilana que no pude hacer con Noah y Gael. Lo grande se encuentra en lo pequeño, siempre. Manejar, nadar, subir gradas, dar clases, salir a cenar con amigos. En sus pocos meses de vida de cierta manera ya ella ha vivido tanto mas.

Con ellos éramos solos, los tres. En mi cuarto, en mi cama, en mi sillón. En silencio. Escuchando las voces de algunos pocos a mi alrededor. Era todo. Habían muy pocas salidas, ejercicios, aire fresco, música… Poco movimiento por orden del doctor.

Había nada y había todo.

Habíamos nosotros.

Había amor rodeado de preocupación y angustia. 

Había nada, pero eso fue todo. 

Sus últimos días fueron una pesadilla en un hospital que si no fuera por el recuerdo de ellos, desearía borrar de mi mente por completo.

Espero que haya sido suficiente, quisiera haberles podido dar tanto más y a la vez pienso: ¿que más que amor? Ese amor que es solo suyo porque no hay dos amores iguales. Han sido tan diferentes los amores como mis dos últimos embarazos. Absolutamente incomparables.

Me alegra estar viviendo este embarazo con Ilana. Disfruto de cada cosa pequeña que puedo hacer con ella. Me duele pensar que viví los meses de Noah y Gael como lo tuve que hacer, en cama y con el silencio acompañándonos a los tres. El silencio y el Amor. Si hubiese sabido el fin de la historia los habría sacado de mi cuarto a conocer el sol, la playa, la música, el movimiento… La culpa siempre anda alrededor de la esquina.

Había tan poco y al final fue todo.

Habíamos nosotros tres…

Y el silencio y el Amor. 

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Preguntas Incómodas y Saludos Desde el Cielo

La semana pasada me preguntaron 2 veces por Noah y Gael. Gente que no sabe que murieron. En una ocasión mi esposo y yo visitamos un restaurante al que frecuentábamos mucho cuando yo estaba embarazada con ellos y el salonero nos conocía. De un pronto a otro durante la cena charlamos un segundo y de la nada nos hace la pregunta:

“Y sus bebés?”

Al principio pensé que nos confundía con alguien mas y le dije “No tenemos bebés.” Pero cuando volví a ver a mi esposo a los ojos supe. El si recordaba que el salonero nos había atendido estando Noah y Gael. Entonces entendí… pero ya era muy tarde para arreglar o explicar mi respuesta. Me sentí como una idiota, hubiese querido que Hiram respondiera porque el hubiera pensado mejor su respuesta, pero yo me apresuré.

Es difícil describir lo que se siente al escuchar esa pregunta aún 2 años después. Nos sigue pasando. Hermoso pensar que los recuerdan, hermoso tener la oportunidad de hablar de ellos. Aunque sea para explicar que la historia no terminó como esperabamos.

Hay otra pregunta que es incómoda, pero esta me la hace gente que no me conoce del todo.

“Es su primer embarazo?”

Nunca sé que responder. No, es mi tercer embarazo, pero mi cuarto hijo, pero es el segundo que espero poder criar aquí en la tierra conmigo? Tengo una hija viva, gemelos que se murieron y viven en el cielo y ahora este nuevo bebé? Tres embarazo, cuatro hijos, solo dos viven?

Supongo que sonaría como una loca explicando todo eso y aun así la gente se quedaría como: eeehhhhmm okey… seguido por un silencio incómodo y esa expresión de uy-para-que-pregunté-mejor-me-hubiera-quedado-callado.

Cara a cara todo es tan complicado, en cambio escribir es tan sencillo.

Podría solo decir “No” sin ofrecer mas explicaciones pero me cuesta ser así. Hiram dice que me complico la vida dando explicaciones innecesarias pero es mi manera de ser.

La verdad es que es un regalo para mi compartir la historia de Noah y Gael. Quisiera poder hacerlo más a menudo. Es hermoso hablar de ellos pero es incómodo para muchas personas y hay días en que claro, se me hace difícil. Por eso es que este blog es tan valioso para mi.

Es mi voz. Mi verdad. Está ahí siempre.

Y el que quiere entra y lo lee en la privacidad de su casa sin tener que verme a los ojos mientras explico lo inexplicable.

Es por eso que escribir mi historia tiene sentido para mi. Sin importar como respondo a esas preguntas incómodas que no tienen una respuesta “correcta”. Sin importar si me apresuro y digo algo de lo que después me voy a arrepentir, o si abro mi corazón y digo la verdad. Cuando hablo de ellos alguna gente se muestra incómoda y cuando no los menciono siento que estoy traicionando mi historia, mi verdad. Después de todo siguen siendo mis hijos.

*Estoy en medio de escribir esta entrada y salgo a abrir la puerta de mi balcón. Lo primero que veo son los gemelos idénticos varones de mi vecina desayunando afuera de su casa, a la par de la mía. Mi amiga Tova me diría: Te mandan saludos desde el cielo ❤

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Volver a Ser Tan Frágil

Advertencia para mis queridos lectores: Yo estoy bien, muy bien. Me atrevo a decir que todo lo que estoy sintiendo es “normal” dentro de lo que se le puede llamar “normal” a un embarazo después de una, o como en mi caso dos pérdidas. No hay dos duelos iguales ni manera ni tiempo apropiado para el dolor y el miedo. Este nuevo bebé me ha hecho inmensamente feliz y no quiero que se mal interprete nada de lo que dejo ver de mi corazón con estas letras. Aprecio sus palabras de apoyo pero no necesito curas, “exorcismos” ni soluciones para algo que estoy manejando a mi manera y dejando fluir, como pienso que debería. ¡Gracias por su comprensión!

Mañana cumplimos un mes de habernos enterado de la existencia de nuestro muy amado bebé arco iris. Casi dos años y un mes después de la muerte de Noah y Gael nos llega esta otra pequeña (gran) luz. Un mes de saber y vaya montaña rusa ha sido. No se si es posible que se mezclen sentimientos mas opuestos en alguna circunstancia similar. Debo admitir que ha sido agotador. A veces es inmensa alegría seguida por profunda tristeza. Coraje, valor que pasa a ser en segundos terror. Enorme ilusión que en un abrir y cerrar de ojos se convierte en melancolía y quebranto.

Mi vulnerabilidad de nuevo completamente expuesta.

Durante el día mantengo la guardia bastante bien. Intento llenar mi mente de pensamientos luminosos y radiantes. Todo está bien. Todo esta bien. Todo va a estar bien. Me repito a mi misma. Pero es cansado. Agotador en realidad. Llega la noche y estoy exhausta. Me duermo fácilmente pero supongo que no logro mantenerme vigilante lo suficiente. Bajo la guardia para descansar.

Entonces llega el momento donde despierto bañada en sudor y llanto. Intentando que no invada mis sueños la oscuridad que me rodea, realizo que me falta el aire y el miedo me abraza. Le permito abrazarme porque he peleado con el todo el día y estoy destrozada. Me permito sentirlo porque, a pesar de la luz que llevo dentro, no encuentro luz a mi alrededor, ni ruido o distracción alguna. Solo ese silencio ensordecedor que acompaña mis noches desde que me falta el llanto de Noah y Gael en medio de ellas. Me permito palparlo como la parte mía que es. Decide tocar a mi puerta, lo dejo pasar, nos sentamos frente a frente. Ya somos amigos. Así nos encontramos mi fiel compañero y yo. Sobre todo en las noches.

Después de un rato me pongo a orar o empiezo de nuevo a discutir con el para que se marche hasta que me deja dormir en paz. Es solo un rato, de las 24 horas de mi día es relativamente poco el tiempo que le permito visitar.

Hoy me di cuenta de que lo mismo que estoy haciendo con el miedo es lo que debería de hacer con la alegría pero a la enésima potencia. Permitírmela. Es tan solo justo que si me permito el miedo haga lo mismo con la ilusión y el gozo. A veces por incertidumbre o ansiedad me detengo antes de darle paso y ya he decidido que no más. Voy a dejarle el camino libre, tengo que. Aunque puedan pasar mil y un cosas malas, así también están pasando las buenas, así que dejo que me invada la emoción de absolutamente todo lo hermoso que es volver a ser así de vulnerable.

Volverle a abrir las puertas al temor, a la alegría, al dolor, al amor. Volver a ser así de frágil.

Decido permitir que la alegría me inunde, posibilitar que la luz me rodee, consentir que el amor me llene. Cada día, cada hora, cada minuto de mis 24 horas del día. Les permito ser. Estar. Llenar. Desbordar.

Desenfrenadamente las dejo introducirse de nuevo en mi corazón y poseerme. Las incorporo como parte de mi, les doy más derechos que al miedo. Duren lo que duren es tan solo justo permitirles ser lo que son mientras estén.

Alegría, Luz, Amor… miedo, incertidumbre, ansiedad.

Acepto anuente abrazar mi vulnerabilidad, y todo lo que en ella se encierra.

Dos Años. Cuatro Salvavidas.

He estado pensando mucho en como he sobrevivido estos dos años. Hay días en los que sin mentir diría que no se como he hecho. Pero sobre todo estas vacaciones he estado reflexionando y por si acaso esto le puede ayudar a alguna mujer que está pasando por lo mismo decido publicarlo en mi blog. Mi familia y Dios por supuesto son los pilares fundamentales que me han motivado a seguir adelante. Pero además de ellos existen otros importantes en mi trayecto de dolor:

Frente a Frente

Horas y horas incontables de terapia frente a un hombre al que admiro mucho son en gran parte responsables por ayudarme a continuar. La terapia me ha ayudado de tantas maneras que si tratara, nunca podría agradecérselas lo suficiente. Sentarme, hablar, escuchar, reflexionar. Tener que de cierta manera darle cuentas a alguien de mi progreso o en algunos casos de mi retroceso. Escribir lo que siento o pienso, lecturas de auto ayuda, terapia en pareja…

Inspiración y Sutileza

Tengo la gran dicha de vivir del arte. Puedo crear mientras trabajo pero desde que se murieron Noah y Gael esto ha cobrado un nuevo significado en mi vida. La música, la danza y la fotografía han sido responsables de una gran parte de mi catarsis y de mi salud mental. Crear hace que mi existencia tenga cada vez mas sentido. Escribir también ha sido un gran catalizador. Por razones obvias no publico todo lo que escribo, pero por algún desconocido motivo me sana mas lo que hago publico que lo que se queda conmigo. Por eso creé este blog.

El Abrazo Constante

Cuando Noah y Gael murieron busqué desesperadamente un grupo de apoyo en línea y encontré uno en Facebook. Un grupo fundado por alguien a quien admiro mucho y tengo la dicha de conocer en persona, cuando perdió a sus hijas gemelas en setiembre del 2009. Las mujeres de ese grupo fueron como un respiro de aire fresco en medio de la oscuridad. Me hacían sentir “normal”. Cualquier comportamiento o pensamiento que venía a mi cabeza y me parecía extraño lo podía compartir ahí sin que nadie me apuntara un dedo. Podía compartir las peores palabras de ira y frustración y recibiría solo Amor y Compasión de otras mujeres que estaban pasando por lo mismo. El grupo es no religioso, si es tolerante. Hay ateas, cristianas, católicas, agnósticas de todo. En ese momento éramos 150, entre ellas están algunas de las almas mas lindas que he conocido en mi vida.

Es una tristeza poder decir que hoy somos más de 420.

Nunca imaginé la clase de apoyo que iba a representar para mi este grupo, todos mis gritos, mis quejas, mi dolor y mi ira ha sido literalmente “atajado” por ellas, y personalmente solo conozco a una de las 420. Somos hermanas de dolor, hermanas de corazón y de alma por conocer el quebranto de ver a un hijo morir. Estas guerreras  son responsables de que muchos días yo me levante de la cama a poner un pié delante del otro cuando no tengo fuerzas, valor ni motivación para hacer nada. Estas mujeres son de todas partes del mundo, lo que implica esto, es que si a las 3 de la mañana posteo que no puedo dormir porque me ataca la culpa o la ira, hay alguien ahí que me lee y me responde casi de inmediato.

No sé que sería de mi si no las hubiese encontrado. Me dan esperanza, me ofrecen consuelo, me inundan de comprensión. Es un grupo donde pocas veces se habla con ingenua y falsa felicidad, todo es auténtico. Lo triste y lo feliz.

El Des Entristecedor

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Ya se que la palabra no existe, pero tenía que inventarme una porque no encontré una mejor que ya existiera…Mi otra terapia es Moose ❤ El bulldog francés con una  sola oreja que de manera sorpresiva nos vimos adoptando 4 meses antes de que supiera que estaba embarazada. Este perro me acompañó durante los 7 meses que estuve en cama en reposo obligatorio siendo “incubadora” de los gemelos. Las tardes largas, las noches de frío e incomodidad ahí estaba el. Me calentaba la panza, pasaba pegadito a ellos dos y a mi corazón. En silencio con sus sabios ojos llenos de amor me analizaba mientras crecían los bebés, escuchó mis preocupaciones con su corazón desde el día 1. Lo adoro se queda corto… Después de la tragedia ha sido mi silencioso compañero en las largas noches de llanto, tristeza y frío, me ha calentado el alma en medio de la oscuridad. Tiene una manera silenciosa de des estresarme y des entristecerme. Si estoy trabajando en la computadora el está a mis pies, de noche se acurruca a mis piernas o a mi pecho, si estoy comiendo por supuesto es el más entusiasmado y el  primero en estar pendiente de que le voy a dar. Si estoy en el baño me espera afuera. Es el que más feliz se pone cuando me recibe y llego a la casa después de un día largo y cansado. Es mi fiel compañero de miles de batallas, mi des entristecedor favorito.

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Todos necesitamos ayuda, es importante buscarla en los lugares apropiados, que de paso es cierto que son diferentes para cada una. Para mi son estos, si has perdido un hijo o hija me encantaría escuchar tus lugares de consuelo.

Es Tan Solo Amor

Anoche me dormí pensando en sus caritas. En como hubiera sido mirarlos a los ojos, los que nunca pude besar mientras dormían. Me dormí imaginando una navidad llena. Una navidad con risas, juguetes, abrazos y las botas que tenemos guardadas con sus nombres guindadas sobre la chimenea. Fotos de ustedes por toda la casa. Tendrían casi 2 añitos. Probablemente ya nada de la pequeña ropa que tengo guardada en su cuarto les quedaría. La que nunca usaron. Estarían grandes y agotando nuestras energías diarias.

Dicen que nadie conoce el dolor como la madre que ha sostenido a su hijo muerto en sus brazos.

Su Hijo. Muerto. En Sus Brazos.

En mi caso: Sus Hijos. Muertos. En Sus Brazos.

Eran Dos. Regalos.

Son. Dos. Regalos.

Aun me cuesta comprender como me convertí en esa mamá. La que envejeció cien años en uno solo. La que se despierta sola a llorar en las noches cuando no escucha su llanto, cuando no los siente cerca, cuando se acuerda que ya no hay vuelta atrás. Cuando piensa que todas sus navidades traerán recuerdos de sus últimos días con ustedes: felicidad absoluta, dolor incurable.

Su “irremplazabilidad” es como una marea que me llena y me vacía el corazón en las noches, cuando la esperanza parece desaparecer de repente, me abandona. Miro al cielo de noche y miro al cielo de día. Esperando que llegue la paz que a veces siento cerca. Evito lo inevitable… pensar.

Me permito lo inevitable: amar como lo hice desde el primer día. Toda la tristeza, todo el dolor… ¡Es tan solo amor! Eso es todo, no es tanto para cargar una vida entera. No es malo, como para no querer llevarlo dentro.

Volvería a escogerlos si supiera el final.

Ayer, hoy y siempre me sentiré dichosa de ser su mamá ❤

¡Volvería a escogerlos de nuevo!

Aún conociendo

El final… de la historia.

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De Vuelta al Gimnasio

Las mujeres que han perdido hijos describen mirarse al espejo y no reconocer a la mujer que ven. No saber quien es, no conocerla a veces del todo. Yo he vivido eso en carne propia, es como que uno está en un cuerpo y mente que no conoce, fuera de la realidad de que sus hijos no están con ella. Es como cambiar de un día para el otro y tener que conocerse de nuevo.

La nueva “normalidad” le llaman en la comunidad.

Hace unos meses empecé a ir al gimnasio, llevaba años de no hacer ejercicio. Ha sido difícil pero edificante. Hacer las paces con mi cuerpo después de casi dos años de que Noah se muriera estando dentro de mi, y de que eso en consecuencia le quitara la vida a Gael, ha sido pues no se ni como describirlo.

Antes de Noah y Gael mi lucha constante con mi cuerpo eran mis libras de más y bueno, tengo que admitir que aun lo son, pero ahora tengo otra perspectiva de todo. Todo dentro de mi se ha re posicionado, mi alma, mi corazón y mi espíritu son diferentes ahora. Y aunque estoy segura de que prefiero ser quien soy ahora que la que era antes, hay cosas de “ella” que extraño. Como cuando mi única lucha con mi cuerpo era un simple número o una genética que nunca pedí heredar. Ahora es tan complicado.

Tan.
Complejo.

Cuando estoy haciendo ejercicio recuerdo un poco la persona que era antes, es como si regresara a mi pasado, por un momento. Se me olvida (un poco) el dolor que ha sido mi compañero constante estos dos años.  Entreno y siento dolor físico que por un momento quiere como reemplazar el de mi alma. Quiero perdonar a mi cuerpo cuando entreno.  Ser libre de la Culpa.

Hay días que lo logro, otros que no.

Sé que lo que pasó el 5 de enero del 2012 no fue mi culpa, pero en mi corazón siempre me preguntaré que pude haber hecho diferente, que pude haber exigido más durante mi estadía en ese hospital. Creo que siempre me atormentará el hecho de que yo estaba ahí, cerca de maquinas de ultrasonido mientras mi hijo moría lentamente en la casa que yo construí para el. ¿Cuanto más puede sentir uno que falló por completo?

Entrenar mi cuerpo me sana cada día, me ayuda, me hace re conectarme con él. Amarlo de nuevo por todo lo bueno que ha hecho por mi, sobre todo con mi carrera en la danza que siempre ha sido mi sueño. Entrenar bailarines me apasiona, verlos crecer en fuerza, flexibilidad, técnica y alineamiento me inspira. Pero definitivamente hay otras partes que también siento que hay que entrenar… porque el cuerpo será nuestra herramienta para expresar el arte que llevamos dentro, al menos en la danza, pero somos más. Somos mucho más.

Somos Energía.

Somos Amor.

Somos Luz.

Por eso no me olvido de que mi entrenamiento debe incluir todo, para no dejar lentamente morir ninguna parte de mi. Ninguna parte de lo que ellos me dejaron, del inmenso amor que me quedó gracias a su breve pero permanente paso por mi transitoria existencia.

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De Milagros y Otras Cosas

Importante: Aclaro que al escribir y compartir esto no pretendo ofender a nadie. Respeto las creencias y la fe de cada persona, respeto la manera de doler y sanar de cada mamá o papa que ha pasado por este difícil camino. No pretendo ser dueña de ninguna “verdad” acerca del duelo. Solo escribo pensamientos que me han ayudado a mi en mi proceso. ❤ Gracias a todos por su amor y comprensión ❤

Tengo la bendición de venir de dos familias que para mi son una mezcla de religiosidad y espiritualidad fascinante. Honestamente no recuerdo vivir sin ir a la iglesia, o sin ver a mi mamá o a mi abuelita, a mis tíos o primos orando y leyendo la Biblia. Mi hermano y yo crecimos en una escuela y colegio cristiano hablar de Dios y sus milagros era pan de todos los días. Para mi mis principios eran, y de cierta manera siguen siendo, irrefutables.

El día que murieron mis dos hijos llevaba meses orando por sus vidas. Meses. Siete meses para ser exacta. Desde antes que me internaran cuando sentía miedo recitaba el salmo 139 porque me lo se de memoria. Mi embarazo estuvo plagado de miedo de principio a fin, pero yo sabía que con fé y oración todo era posible… si Dios hacia tantos milagros porque no me concedería este a mi? Aun entre el miedo y los malos pronósticos luché por mantener mi fe intacta. El día de La Tragedia amanecí con una paz inexplicable, sabía que todo iba a salir bien. Nunca he estado mas equivocada en mi vida. Lo que venían eran los peores meses de mi existencia. Aun me parece estar viendo una película de terror cuando los recuerdo. No se quien mas oro por mi y por toda mi familia cuando vivimos La Tragedia, pero estoy segura que fueron muchas las personas que me apoyaron en oración.

“Dios sabe lo que hace” y “Para los que aman a Dios todo les ayuda a bien” son de poco consuelo para mujeres como yo.

El 5 de enero del 2012 cambió mi vida de mas de una manera, y entre todo eso que cambió, cambió para siempre mi perspectiva de los Milagros. Me es difícil pensar que Dios me concedió dos pequeños/grandes milagros para quitármelos antes de que pudiera verlos reír, correr y jugar.  Para mi Dios no se llevo a mis hijos,  si pensara así ya hubiese dejado de creer en El. De que los pudo haber salvado, no tengo ni la menor duda, pero hay algo que me impide verlo de manera tan cruel. Algo que me hace decidir no creer que El se los llevó. Se los llevó una horrible enfermedad contra la que la medicina no pudo.

Es común escuchar gente decirle a uno que si uno hubiera tenido mas fe, orado mas, creído mas, estado “mas cerca” de Dios: entonces talvez… como le sucedió a aquel conocido que si obtuvo su milagro… talvez…

Eso duele de una manera indescriptible.

Creo que humana y espiritualmente hice todo lo posible y aun mas para salvar a mis hijos. Aun así me quedé sin mis milagros. Aún con familiares y amigos que me apoyaron en oración durante meses.

No he dejado de creer en los milagros, como podría? Mis gemelos fueron dos de ellos! Tengo otro milagro al que he tenido a mi lado casi 16 años, y ese me recuerda todos los días de que a los otros dos solo los tuve conmigo durante 7 meses.

Es así. Es lo que es.

Conmigo o sin mi, Siguen. Siendo. Tres. Milagros.

Hoy me escribió mi hermano para que lo apoye en oración ya que hay una mamá donde el vive que acaba de tener gemelos y ella esta luchando por su vida. La ironía no se me escapa, ni el dolor tampoco. El correo me hace romper en llanto.

Lloro un poco por esa mamá, y un poco por esos bebes.

Lloro un poco por mis bebes, y un poco por mi maternidad interrumpida.

Lloro al recordar el milagro que no se me hizo, El Milagro que tanto pedí. Lloro al pensar que podría no hacérseles a ellos.

Cuanto quebranta todo el perder un hijo, nada te hace dudar mas de todo lo que creías o pensabas. Nada te cambia mas de adentro hacia afuera que vivir de la mano con tanto dolor veinticuatro horas al día, siete días a la semana.

Todos creen tener respuestas, explicación y consuelo para lo que no los tiene.

Sería mejor escuchar nada, y sentarse en silencio con lo inentendible, lo inexplicable. Sacar a Dios de las explicaciones tan comunes que no hacen mas que volver a abrir la herida que no sana igual que otras heridas.

Dejar el dolor de lo inexplicable SER sin buscarle remedio o cura a lo que no lo tiene. 

¿Los milagros suceden? Si.

Y también a veces, es tan simple como que dolorosa e inexplicablemente, no suceden.