La Culpa

La culpa es el compañero inseparable de las madres con hijos muertos. No se a las demás, pero a mi me atormenta. Día y noche, sabe cuando asomarse, cuando acercárseme y cuando estirar sus brazos para estrangularme.

Llevo días inmersa en mi bebé arco iris. Hay algo de ella que me conecta con ellos. A veces cuando la tengo cerca, su olor me transporta a ellos dos. Me los imagino corriendo alrededor de la misma mesa donde me senté embarazada con ellos vivos tantas veces. Me imagino todo, nuestra vida igual, pero con ellos.

Con Ilana me siento horas en su cuarto, el cuarto que era de ellos, donde tantas veces les hablé estando vivos. Donde les conté de la ilusión que tenía de conocerlos, de tenerlos en mis brazos. El mismo cuarto donde tantas veces, oré por ellos. Es común que en esos momentos la culpa se asome sin pedir permiso, llega inadvertida.

Y si hubiera…

Y si hubiera. Esa noche fría, dentro de ese hospital, presentido que algo andaba mal. Y si hubiera dicho algo, y si hubiera pedido, y si hubiera llamado.

Y si hubiera.

¿Como es que no presentí que algo estaba mal? ¿Como es que mi intuición no pudo salvarlos estando rodeada de médicos y enfermeras?

¿Porque no hablé cuando sentí menos movimiento, porque pensé que dormían cuando estaban muriendo? ¿Porque?

¿Porque no pude salvarlos? Era mi trabajo principal, como mamá. Protegerlos. Era lo único que tenía que hacer. Cuidarlos. Y fallé.

Fallé.

Hay dolores que no se pueden describir. Hay sentimientos que no se pueden expresar… solo con lágrimas y oscuridad, de esa a la que a nadie le gusta, a la que todos le huyen. Ese es el dolor que trae la culpa. Ella es fresca, llega como si fuera la primera vez y se sienta a dialogar con tu ya asfixiado corazón. Te mueve todo, te recuerda todo. Convive contigo, de alguna irreparable manera nunca sale de tu vida.

Sabe cuando asomarse, cuando acercarse… cuando estrangular.

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Con Ellos Se Fue Tanto de Mi

Hace unos días iba camino al trabajo. Distraída, bajé la inmensa cuesta de mi casa, cuando tuve que frenar porque había un tumulto de gente afuera de una casa, alrededor de un carro. Casi me detengo por completo cuando lo veo.

Es un ataúd.

Es grande y color madera. Pero me lleva de inmediato a recordar como si fuera ayer… ese pequeño ataúd blanco donde enterré juntos los cuerpos de mis dos hijos. Eran tan pequeños que cabían uno al lado del otro, casi abrazados, cara a cara. La última vez que los vi estaban así. Parecían estar dormidos, si no fuera por el color de piel de Noah que fue el que falleció primero, llevándose con el todas las células rojas de la sangre de ambos. Los recuerdo, pienso lo que daría por poder haber visto sus ojitos abiertos.

Miro el ataúd de ese extraño, en la calle de mi casa y las lágrimas empiezan a bajar por mis mejillas recordando: La despedida. Ese espantoso domingo donde puse a descansar los fríos cuerpos de quienes me debieron de haber traído calor noche tras noche.

Ese día, después de admirarlos y hablarles en su pequeña cajita, alguien dijo que había que llevarlos de la capilla hasta el lugar donde serían sepultados. Hiram se ofreció de inmediato y caminó con el ataúd en sus brazos hasta llegar al lugar donde dejaríamos sus cuerpos para siempre. En sus brazos, no se me escapa la ironía de como tenía que haber sido y de como fue. Luego, en la casa, me dice que les habló todo el camino. “Dichoso” el, haber tenido esa privacidad con ambos. Yo nunca la tuve.

La tengo ahora en mis sueños, cuando me visitan, muy de vez en cuando.

Con ellos se fue tanto de mi.

Hoy fuimos a comprar algunas cosas para llevar a Ilana a la playa por primera vez. Entramos a la juguetería e Hiram estaba como en el cielo. Se paseaba por cada pasillo lentamente investigando sus juguetes favoritos. Llevaba 2 pasillos de hombre recorridos cuando le dije, un poco melancólica: “Te falta tener un hijo varón.”

“No.” Me responde mirándome fijamente “Los juguetes son juguetes. No son “de hombre” ni “de mujer” Estas se las voy a comprar cuando esté mas grande” Me señala a un juego de herramientas. Hiram ama sus herramientas. Quiere enseñarle ese mismo amor a ella, eso me derrite el alma.

Pienso en Noah, en Gael. En todos los juguetes que hubieran sido de ellos. Algunos mismos ahora serán para Ilana. Juguetes de hombre, juguetes de mujer, ataúdes blancos… con ellos se fue tanto de mi.

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Entre Besos y Suspiros

No puedo dejar
De mirarte.
¡Llegaste!

Inmensa
Y simplemente
Apareciste.

Profundos
tus ojos me conversan.
Ellos saben
Que me alivia tu mirada
El corazón.

Medicina para mi alma.
Entre besos
Bálsamo para mi espíritu
Y suspiros.

Un remedio
Para lo que no lo tiene.

Una fragancia
Que cada día descubro
Nueva
Incandescente.

Un rayo
Entre besos
De Luz
Y suspiros.

Solo puedo
Ceder mi Todo
Ante Todo.
Lo más grande
Y majestuoso

Entre Besos
y Suspiros.

Cuatro Milagros

El 2 de abril tuve la enorme alegría de enterarme, según una prueba de sangre que acierta en un 98% de las ocasiones, que Botoneta es una niña. Ya lo presentía desde el principio del embarazo, así que para mi fue solo esperar que la ciencia confirmara lo que mi corazón ya sabía. Ha sido igual con mis cuatro hijos, durante cada embarazo ha reinado un presentimiento de que es lo que llevo dentro. Instinto materno? Intuición? Ni se a que se debe, solo se que para mi es parte de la historia de cada uno de mis hijos.

Saber desde antes de que me lo digan ❤

Hasta el momento este embarazo ha sido tan noble y tan “fácil” comparado al de Noah y Gael que a veces me cuesta creer que si es posible seguir con el ritmo normal de la vida de uno, al mismo tiempo que sucede la milagrosa gestación. Dar clases, manejar, salir a caminar y sentir el sol en mi cara cada mañana, todas cosas sencillamente maravillosas que no pude hacer mientras vivían los gemelos. Hasta he sentido culpa de que todo siga “como si nada”… Ha sido alegría tras alegría, y miedo. Mucho miedo, pero más que el miedo Amor e Ilusión como ninguna otra ocasión puede crear.

Durante estos dos últimos años tenía la idea de que los comentarios insensibles sucedían más en ocasiones de pésame o momentos difíciles pero me ha dejado sorprendida la reacción y las palabras de algunas personas al enterarse de nuestra suerte con Botoneta. Hoy a mi esposo le dijeron: “bienvenido al mundo de ser papás… ya veras que será la experiencia más hermosa de tú vida” “Te espera algo maravilloso ser Papá… y de una chica! Te vas a volver loco de la alegria”

</3 Realmente no puedo entender que lleva en la cabeza alguien que escribe o dice eso.

Hiram tiene 16 años de ser papá de nuestra hija Eva y 2 años de ser papá de Noah y Gael. Y si… si si si si me molesta que no tomen en cuenta nuestros otros hijos: Eva por no ser hija “biológica” y Noah y Gael porque no tenemos la dicha de estarlos criando.

Los hijos crecen en el corazón, el amor que sentimos por ellos se vive día con día. Sean hijos biológicos, adoptados, angelitos. Los hijos son para siempre.

También tengo que admitir que así como hay uno que otro que sale con algo hiriente, la gran mayoría nos hace sentir que entienden la verdad: que Hiram también es el papá de Eva, y que Noah y Gael son parte de nuestra historia para siempre, una parte que no se puede borrar. Que mas allá de la muerte está el Amor que continúa creciendo conforme nos vemos forzados a continuar nuestras vidas sin ellos.

Que Botoneta (aun no hemos decidido el nombre!) no viene a reemplazar a nadie y que su historia será única y hermosa por si sola. Milagrosa, como cada vida que viene al mundo. Maravillosa, frágil y pasajera como cada uno de nosotros. Con propósito y causa como han sido y continúan siendo cada uno de nuestros cuatro milagros.

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Volver a Ser Tan Frágil

Advertencia para mis queridos lectores: Yo estoy bien, muy bien. Me atrevo a decir que todo lo que estoy sintiendo es “normal” dentro de lo que se le puede llamar “normal” a un embarazo después de una, o como en mi caso dos pérdidas. No hay dos duelos iguales ni manera ni tiempo apropiado para el dolor y el miedo. Este nuevo bebé me ha hecho inmensamente feliz y no quiero que se mal interprete nada de lo que dejo ver de mi corazón con estas letras. Aprecio sus palabras de apoyo pero no necesito curas, “exorcismos” ni soluciones para algo que estoy manejando a mi manera y dejando fluir, como pienso que debería. ¡Gracias por su comprensión!

Mañana cumplimos un mes de habernos enterado de la existencia de nuestro muy amado bebé arco iris. Casi dos años y un mes después de la muerte de Noah y Gael nos llega esta otra pequeña (gran) luz. Un mes de saber y vaya montaña rusa ha sido. No se si es posible que se mezclen sentimientos mas opuestos en alguna circunstancia similar. Debo admitir que ha sido agotador. A veces es inmensa alegría seguida por profunda tristeza. Coraje, valor que pasa a ser en segundos terror. Enorme ilusión que en un abrir y cerrar de ojos se convierte en melancolía y quebranto.

Mi vulnerabilidad de nuevo completamente expuesta.

Durante el día mantengo la guardia bastante bien. Intento llenar mi mente de pensamientos luminosos y radiantes. Todo está bien. Todo esta bien. Todo va a estar bien. Me repito a mi misma. Pero es cansado. Agotador en realidad. Llega la noche y estoy exhausta. Me duermo fácilmente pero supongo que no logro mantenerme vigilante lo suficiente. Bajo la guardia para descansar.

Entonces llega el momento donde despierto bañada en sudor y llanto. Intentando que no invada mis sueños la oscuridad que me rodea, realizo que me falta el aire y el miedo me abraza. Le permito abrazarme porque he peleado con el todo el día y estoy destrozada. Me permito sentirlo porque, a pesar de la luz que llevo dentro, no encuentro luz a mi alrededor, ni ruido o distracción alguna. Solo ese silencio ensordecedor que acompaña mis noches desde que me falta el llanto de Noah y Gael en medio de ellas. Me permito palparlo como la parte mía que es. Decide tocar a mi puerta, lo dejo pasar, nos sentamos frente a frente. Ya somos amigos. Así nos encontramos mi fiel compañero y yo. Sobre todo en las noches.

Después de un rato me pongo a orar o empiezo de nuevo a discutir con el para que se marche hasta que me deja dormir en paz. Es solo un rato, de las 24 horas de mi día es relativamente poco el tiempo que le permito visitar.

Hoy me di cuenta de que lo mismo que estoy haciendo con el miedo es lo que debería de hacer con la alegría pero a la enésima potencia. Permitírmela. Es tan solo justo que si me permito el miedo haga lo mismo con la ilusión y el gozo. A veces por incertidumbre o ansiedad me detengo antes de darle paso y ya he decidido que no más. Voy a dejarle el camino libre, tengo que. Aunque puedan pasar mil y un cosas malas, así también están pasando las buenas, así que dejo que me invada la emoción de absolutamente todo lo hermoso que es volver a ser así de vulnerable.

Volverle a abrir las puertas al temor, a la alegría, al dolor, al amor. Volver a ser así de frágil.

Decido permitir que la alegría me inunde, posibilitar que la luz me rodee, consentir que el amor me llene. Cada día, cada hora, cada minuto de mis 24 horas del día. Les permito ser. Estar. Llenar. Desbordar.

Desenfrenadamente las dejo introducirse de nuevo en mi corazón y poseerme. Las incorporo como parte de mi, les doy más derechos que al miedo. Duren lo que duren es tan solo justo permitirles ser lo que son mientras estén.

Alegría, Luz, Amor… miedo, incertidumbre, ansiedad.

Acepto anuente abrazar mi vulnerabilidad, y todo lo que en ella se encierra.

Amor Multiplicado por Amor = Mas Amor

Desde el principio de este embarazo me he preguntado como la presencia de “Botoneta” podría llegar a cambiar lo que siento cada día por Noah y Gael. Mi sospecha siempre fue acertada.

No cambia nada.

Porque hay mas que suficiente amor para todos. Pensar que puede cambiar es algo tan ingenuo como pensar que mi amor por Eva va a disminuir porque viene un nuevo bebé. Es risible, imposible…no existe esa posibilidad. Entre más amor hay, mas amor se crea. Entre mas amor se necesita mas amor se produce.

Porque el amor no muere, solo se transforma. Se multiplica.

Mi dolor por la ausencia de ellos no es algo que puede ser sanado. No puede “arreglarse” con un nuevo bebé. No hay nada que remendar, simplemente es lo que es: Amor. No tiene fin. He hecho las paces con esa realidad. Ellos siempre van a faltar.

A través de la nueva sonrisa que viene en camino podré ver la de ellos. Este nuevo llanto me hará escuchar el suyo, ese que nunca llegó a mis oídos. En estos pequeños brazos encontraré sus abrazos. Los de siempre, los que me dan con el corazón. En estos nuevos ojos, estarán reflejadas sus miradas. Las que solo he podido contemplar en sueños.

Así que permito que continúe fluyendo este amor, que recorra su camino naturalmente como debe ser, me permito sentir el amor que fue puesto en mi corazón que es solo para ellos.

Ese insustituible Amor que será recordado con este nuevo Amor que crece día con día. 

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La Luz de Esta Nueva Luz

Lo he dicho muchas veces, lo seguiré repitiendo:

La muerte de Noah y Gael me ha llevado a conocer a algunas de las personas mas hermosas que he conocido en toda mi vida.

Mujeres (y algunos hombres) valientes y resilientes que han hecho cosas maravillosas con su dolor, ellas me han inspirado a mi y a otras cientos a seguir adelante. Mujeres 4 x 4.

Una de estas maravillosas nuevas amigas escribió esta bella reflexión en la serie Pregnant After Loss (PAL) en www.stillbornandstillbreathing.com 

“Puedes ver su luz? Cuando te acuestas en tu cama en la noche, cierras tus ojos y pones tus manos sobre tu vientre, vez su luz brillando desde adentro? Estas dejando que su luz se expanda, crezca y te inunde, para que el brillo de la alegría del embarazo en el que solías creer, te envuelva como a cada mujer con un bebé dentro de ella? 

O, dejas que la oscuridad del duelo que vive dentro de ti, cubra esa luz con su pesadez y su miedo. 

No hay forma correcta o incorrecta cuando se trata de un embarazo después de una pérdida. No hay reglas que seguir. 

Solo siéntelo. Siente el dolor, el miedo, la pena y la tristeza. Pero también siente la alegría, la belleza, la promesa y la luz. Todo esta ahí para ti. Y aunque parezca que lo primero te encontrará sin importar lo que hagas, lo ultimo requiere esfuerzo. 

Pero vale la pena. La luz de tu bebé brillará fuera de ti. Solo tienes que buscar la manera de abrirle una puerta”

Escrito por: Tova (Muchness) Gold de www.findingmymuchness.com

Gracias Tova por compartir estas bellas palabras y gracias a Alejandra Hernandez por traducirlas a español ❤