El Dolor: Oportunidad de Transformación

Mi nombre es Maripili Araya. Tengo 42 años y he dedicado mas de la mitad de mi vida a formar y desarrollar talentos de artistas y bailarines costarricenses. La danza ha sido mi pasión desde que tengo memoria y no recuerdo una etapa en mi vida en la que no estuviera enamorada de ella, ha sido mi estilo de vida por mas de 30 años, ha formado mis valores, mi ética de trabajo, ha sido mi catarsis, mi escape, mi manera de conocer el mundo, de conectarme con las personas, de sentirme mas humana y mi manera de expresarme. A mis alumnas siempre les comparo el aprender a bailar con aprender a vivir. La danza ha sido mi manera de hacer una diferencia en el mundo… no por ella misma, si no por lo que puedo enseñar a través de ella.

El tema del que vengo a exponer hoy es el Dolor. Pero voy a hablar del dolor como una oportunidad para la transformación del ser humano. En mi caso voy a hablar del dolor de haber perdido un hijo pero creo que mucho aplica para cualquier dolor o pérdida, un divorcio o la muerte de cualquier ser amado. Algo muy importante que quiero que sepan es que yo no soy especialista en duelo y no soy psicóloga ni nada parecido, solo vengo a hablar de mi experiencia.

Hace 5 años y medio viví la peor tragedia de mi vida cuando mis hijos gemelos murieron 2 semanas antes de que les tocaba nacer. Tuve un embarazo complicado que terminó con un desenlace repentino, mis hijos estaban bien un martes y para el jueves uno de ellos había muerto y el otro estaba a pocas horas de morir. Tenían en el vientre lo que se llama Síndrome Transfusión Feto Fetal que solo lo pueden desarrollar gemelos idénticos, es un defecto en la placenta. El 5 de enero del 2012 después de que me dieran la terrible noticia de que ellos estaban mal, entré a una cesárea de emergencia sola, porque mi esposo solo podía acompañarme en los horarios de visitas… entré temblando y gritando de la desesperación, después de la cirugía me desperté aun sin poder procesar lo que me había pasado en cuestión de horas, tampoco entendía que a partir de ese día mi vida cambiaría para siempre.

En que tipo de persona me convertiría el dolor? Que transformación sucedería en mi después de enfrentar una tragedia de esa magnitud?

Estaba internada en el Hospital San Juan de Dios, bajo la supervisión de otras mujeres enfermeras cuando enfrenté mi pérdida sintiéndome completamente sola y sin guía de que hacer. Era mejor ver a mis hijos o no verlos? Abrazarlos? Tocarlos? Tomarles una foto? Yo no sabía que hacer y no existía un protocolo en ese hospital de cómo proceder ni de que recomendarle a una mujer que acababa de perder 2 hijos… Lo mas difícil de creer de que nadie me guiara o me sirviera de apoyo es que estaba rodeada de otras mujeres. Ni siquiera tuve privacidad para llorar porque compartía cuarto con otras embarazadas, había una que ya había parido y tenía a su bebé con ella, la primer noche el llanto de su recién nacido me atormentó durante horas. Todavía, 5 años después siento de todo cuando paso en frente de ese hospital. Casi nada en la vida nos prepara para afrontar una crisis como esta, por lo general somos casi ignorantes del termino empatía y no sabemos acompañar en el dolor. Las mujeres a mi alrededor se comportaban como si nada había pasado. Incluso las enfermeras que sabían lo que había pasado.

Cuando Noah y Gael murieron mi vida perdió sentido, mis prioridades cambiaron por completo. Ya no sabía quien era, devastada trataba de encontrar motivos para continuar pero me sentía sola e incomprendida. Estaba cara a cara con un dolor indescriptible y un vacío que nada podía llenar. Sintiéndome sola y desesperada por encontrar alguien que me entendiera, descubrí una comunidad virtual de otras mujeres que estaban pasando por lo mismo. Encontré grupos de apoyo el línea, una comunidad internacional de padres con pérdidas, que al igual que yo buscaban darle sentido al dolor y a sus vidas. Todo lo encontré virtual, era gente que hablaba inglés y yo me preguntaba que harían las mujeres que no sabían hablar ese idioma para encontrar apoyo.

Empecé mi blog porque escribir me apasiona y desde siempre ha sido una terapia para mi. Decidí escribir en español y no en inglés porque pensé que tal vez una o dos mujeres mas podían leerlo y así sentirse menos solas que lo que me sentía yo. Hoy el blog tiene mas de 110,000 visitas. Sobra decir que superé mis expectativas de que 1 o 2 mujeres lo leyeran. Fue sorpresivo para mi ver que tanta gente buscaba un recurso así. Las estadísticas dicen que 1 de cada 4 mujeres pierde un hijo, e increíblemente nadie quiere hablar de ese dolor. No existe suficiente ayuda… mi apoyo debió de haber estado a la par mía y no en línea… como es que no estamos para las demás? Respeto que cada mujer lleve su duelo como pueda, y a veces eso implica el silencio pero cuando se trata de tener el valor de hablar porque eso significa ayudar a las demás como es que nos quedamos calladas? Yo encontré una tribu de mujeres que me ayudó a sobrevivir. Mujeres valientes que decidieron hablar y no permanecer en silencio, esas fueron mi hombro, mi sostén en momentos donde yo no podía ver la luz.

Enterré a mis hijos un soleado domingo de enero. Yo quería enterrarme con ellos. No pensé que podía sobrevivir tanto dolor. Tampoco se como volví a funcionar pero lo hice, volví a caminar, volví a ser esposa, mamá, volví a trabajar… todo parecía igual pero todo era diferente. Yo había cambiado, yo ya no era yo. El amor de Noah y Gael había despertado en mi una sensibilidad que antes no tenía. El acceso a una dimensión que nunca había necesitado accesar. Una espiritualidad distinta, mas profunda y con expectativas diferentes. Mi relación con Dios cambió.

Una de las cosas que creo que es importante para permitir que el dolor nos transforme es elaborar el duelo. Talvez la idea de elaborar suene simple o sencilla pero esta lejos de eso. Es común ver mujeres que para evadir el dolor hacen y hacen y hacen. Buscan un sin fin de actividades para estar demasiado ocupadas para sentir. Es un tipo de negación que no permite elaborar.

Una de las definiciones que encontré de elaborar es: Transformar en sustancia asimilable. En mi experiencia el dolor se asimila doliendo. dándole espacio, tiempo, cuidado, apoyo. Yendo a terapia, congregándose con grupos de apoyo, hablando con otros que han pasado por algo similar. Es fácil evadir, es difícil afrontar.

Una vez me escribió una mujer que estaba muy afligida, hace años había perdido a su bebé y su esposo le prohibió hablar de ella y llevaba años sin siquiera pronunciar su nombre. Me dijo que solo necesitaba que alguien la escuchara, el corazón se me hacía un puño… Yo no me podía imaginar el dolor que llevaría dentro. En mi casa los nombres de mis hijos están en varios lugares. Yo me los tatué en la piel y tengo cuadros con los nombres de ellos, fotos de sus nombres escritos en la arena, todavía guardo algo de su ropa no solo porque son los únicos recuerdos de ellos, también porque a mi eso me sana. Me ayuda a asimilar, a procesar sin huir. Yo escojo cada día abrazar mi historia y adueñarme de ella por completo para poder ayudar a las demás, pero principalmente para ayudarme a mi misma. Mi esposo tiene tatuadas 2 llaves en sus antebrazos con las iniciales de los gemelos y tiene la cerradura tatuada en el pecho, del lado de su corazón. A nosotros no se nos olvida, ellos están en nuestro día a día.

El dolor es una oportunidad para transformar nuestras vidas y nuestra perspectiva, una manera de reencontrarnos o mejor dicho de descubrirnos a nosotros mismos, nos revela quienes somos, nos expone por completo. Nada de lo que yo haga puede cambiar el final de mi historia pero las decisiones que tomé para elaborar mi duelo si cambiaron mi historia. Pude haberme quedado en la ira, en la tristeza, en la negación, en la culpa. Pero cada día escojo que lo que quiero que trascienda sea el amor, la empatía, la solidaridad, el perdón. El amor de Noah y Gael me reveló lo mas profundo de mi ser, me desnudo hasta lo mas primitivo de mi existencia. Y de ahí me reconstruí, partiendo de que a mi nuevo yo siempre le iban a hacer falta ellos dos. Su amor continúa trabajando en mi, rodeándome de luz, conectándome con el cielo, con Dios, con otras mujeres que están pasando por la misma oscuridad.

Mi vida esta lejos de ser perfecta, como ejemplo mi esposo y yo tenemos dos hijas, una de 19 años que se llama Eva y la otra de 2 años y medio Ilana. Mi esposo es amante de los deportes de alto riesgo y la adrenalina, el está la está introduciendo a Ilana a ese mundo y yo… yo sufro de ataques de ansiedad cuando creo que ella está expuesta a algún peligro. No es una buena combinación!!! Tengo que buscar ayuda para mi ansiedad… todavía me quedan muchas secuelas, mucho por transformar.

Uno de los tratamientos para el Síndrome de Transfusión Feto Fetal es una cirugía laser intrauterina. Cuando los gemelos lo padecían en CR no existía una maquina para hacer la cirugía, el Dr. de Noah y Gael Joaquín Bustillos y yo emprendimos una lucha por conseguir que la cirugía fuera una realidad y hoy en día lo es. El Dr. fundó hace unos años lo que hoy es el Centro Internacional de Terapia Fetal Noah y Gael en la Clínica Bíblica donde se atienden muchos gemelos que padecen de esa devastadora anormalidad en la placenta.

Hace 5 años, meses después de que murieran Noah y Gael, hice un montaje coreográfico inspirado en las 5 etapas del duelo, en este hay 5 bailarinas que cada una representa una etapa, el final de la coreografía es cuando cada una revela lo que hay debajo de esas capas. El amor, el cambio y el crecimiento habitan debajo de la tristeza, la ira, la negación, la culpa. Cuando me invitaron a participar en este foro pensé que era la oportunidad perfecta para hacer la segunda parte, pero esta vez mas que inspirada en el dolor, la coreografía está inspirada en el amor. El inmenso amor que solo las madres conocemos. De una amor tan grande solo se puede esperar un dolor así de grande tras la partida. Pero también podemos tener una transformación así de profunda. Una confrontación con nosotras mismas. Para sobrevivir y elaborar un duelo hay que ser egoísta. Hay que tomarse tiempo para uno, tenerse paciencia y conocerse mejor. Yo aprendí a sacar tiempo para mi cuando mis hijos murieron, aprendía a atender a mi corazón cuando estaba cansado, herido o confundido. Reaprendí la gratitud, el estar presente en el día a día. Entendí que mi vulnerabilidad puede parecer una debilidad, pero en realidad es mi mayor fortaleza. El dolor me reveló tanto de mi, transformó tanto de mi. Creo que porque le permití ser. Me senté cara a cara con el, cuando tocó mi puerta lo invite a pasar en vez de dejarlo afuera. El recuerdo de mis hijos es todo para mi, lo mas sagrado que tengo. Ahí encuentro sanidad, amor y mucha luz…

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