Superar Versus Elaborar El Duelo

Ayer fui testigo de leer con mis propios ojos lo que siempre he creído que muchos piensan de mi. No es que le de mucha mente en realidad, porque he llegado a entender que somos un grupo de padres muy incomprendidos, y que falta mucha educación en cuanto al duelo de la muerte de un hijo, pero estaba en un grupo de unos 7,000 miembros y alguien pidió ayuda para una cuñada que había tenido un aborto espontáneo. Algunas con buenas intenciones me etiquetaron o mencionaron mi blog entre otras paginas que ofrecen apoyo, pero cometí el error de leer mas de la cuenta y llegué al siguiente comentario:

“Mucha gente aún no supera la pérdida y siguen miserables en sus vidas y en lugar de ayudar es todo lo contrario. Yo he leído los posts de Maripili y se nota que ella no ha superado la pérdida y en situaciones como esas una necesita alguien que lo ayude a superarla y seguir viviendo.”

Al principio como que no sentí nada porque uno tiene el mecanismo de defensa que deja el entrenamiento de haber estado en el “ojo publico” (aunque sea de nuestro diminuto país) durante ya casi 22 años. Me quedé como en neutro, Después mi corazón se encogió y para ser honesta me dolió. Lo leí varias veces y entre mas lo leía más me dolía. Sentía indignación, enojo, incomprensión. Tenía la necesidad de explicarme y por eso decidí escribir este post.

Hay tantas cosas que me gustaría que sepan todas las personas que piensan así de mi o de algún otro papá o mamá en duelo, les comparto algunas:

  • Si mi blog (o algún otro recurso) no les ayuda no tienen porque leerlo. Hay muchos otros.
  • Cada cosa que escribimos los padres en duelo no solo tiene la intención de ayudar, si no que tiene el propósito de que otras mamás o papás no se sientan solos o incomprendidos, eso en sí ya es una ayuda.
  • Nuestra vida no es miserable, todo lo contrario: yo puedo decir, a los 4 años de la partida de 2 de mis hijos que aparte del vacío que ellos dejaron, soy inmensamente feliz.
  • “Se nota que ella no ha superado la perdida” es asumir sin conocer, sin empatía de ningún tipo y sin respeto alguno por el proceso de cada quien, en este caso el mío.
  • Hay mucha ayuda en línea y algunos grupos de apoyo, pero decir que porque yo o otros recursos hablan de tristeza eso “no ayuda a otros a superar el duelo y seguir viviendo”es un engaño.

¿Superar la muerte de Noah y Gael? Creo que eso nunca va a pasar, así que en efecto ella está en lo correcto. No lo he superado, y no se si algún día lo llegue a superar. Lo que si he hecho es elaborar mi duelo a mi manera: este blog, la danza, la naturaleza, los grupos de apoyo, la música… todos han sido herramientas esenciales para elaborar mi duelo. Así lo escogí, y me siento satisfecha con mi decisión.

Encontré una definición hermosa de elaborar: “Transformar en sustancia asimilable” Eso es precisamente lo que siento que he tratado de hacer en estos años… transformar el dolor en algo que puedo asimilar.

En cambio, la definición de superar es: Pasar con habilidad y éxito un obstáculo o dificultad, o una situación difícil o peligrosa, sin dejarse detener o sin desanimarse.

Pasar con habilidad y éxito!?! Sin desánimo?! Por favor…

Si alguna mamá siente que ha superado el duelo de la pérdida de su hijo yo se lo respeto al 100%, después de todo si algo me enseñaron los gemelos fue eso. Pero para mi, el dolor de la pérdida de ellos es algo casi sagrado, y en eso me comprenderán pocos… pero está bien.

Continuaré hablando mi verdad porque es la única que conozco.

Así que si, definitivamente no he superado mi duelo, creo que nunca lo “superaré” al menos no con la descripción anterior de esa palabra, yo espero que nunca llegue ese día. Pero si hay algo que es importante y que quiero que la gente que no me conoce entienda: estar en duelo, extrañarlos, hablar de ellos no me impide ser feliz y plena. Una cosa no excluye a la otra.

Los duelos no tienen un marco de tiempo, no suceden igual para nadie, no se deben comparar y no están hechos para ser entendidos, solo para vivirlos cada uno a su manera y para respetarlos. Después de todo son lo que queda de un gran amor.

Mas empatía, más tolerancia… ¡Cuanto nos hace falta!

13244795_842812545849049_3118628322433896777_n