Lo que mi Cuerpo Conoce

He perdido unas 40 libras y después de muchos años de no hacer ejercicio hace un mes volví a clases de ballet. La pérdida de peso sido una transición y un proceso de mucha entrega, de retomar hábitos perdidos y reinventar algunos nuevos. Hace un tiempo traté de disciplinarme con el gimnasio y no lo logré. Se sentía como algo ajeno, frío y con poco significado tras el esfuerzo. No logré hacer una conexión suficientemente significativa como para continuar.

El otro día, mientras hacía la barra de la clase de ballet, me preguntaba porque se me hace relativamente fácil retomar esta disciplina mientras que otras se me hacen imposibles de asumir. Mientras lo pensaba me percataba de que mi cuerpo estaba haciendo lo que sabía hacer muchos años atrás, y que se sentía algo como recordar.

Hay un cierta belleza inexplicable en recordar. 

Rotar, alargar, alinear, buscar, sentir. Todo me era familiar, mi cuerpo y mi mente lo conocen bien. A mis 41 años la danza ya no es lo que era antes para mi cuerpo, pero para mi mente y mi corazón nada ha cambiado. El movimiento suele sanarme como pocas cosas lo hacen, es una necesidad básica para mi ser. También mi alma y mi espíritu lo conocen, es una familiaridad cómoda, un amor que ha echado raíces confortablemente en mi corazón durante años…

Como suele pasar cuando pienso en el amor, Noah y Gael se asoman. Después de todo, mi cuerpo también los conoce. Recuerdo su calor, sus movimientos. Ellos no eran (o no son) como Ilana, nunca se movieron tanto. No se si era por falta de espacio, por el estúpido STFF o porque simplemente tenían otro temperamento que es lo que prefiero pensar. Mi alma los conoce también, está entrelazada con las de ellos. Me son familiares, amores viejos que forman parte de mi ser. Y al igual que la danza, me sana recordarlos.

Si no respiro profundo las lagrimas se pudieron haber asomado fácilmente a esa clase porque, como suele hacer la danza, ella siempre me lleva camino hacia lo mas profundo de mi y de mi corazón, a ese lugar donde por mas que intente no puedo ocultar nada. Es lo que me conecta con mi Ser… Son tantas las cosas que el movimiento hace por mi: recordar, abrazar, arraigar.

Me acomoda cuerpo y alma donde, por supuesto, están ellos dos.

No hay nada que me haga sentir tan viva como el movimiento, para mi es totalmente lo opuesto de la muerte. Es el abrazo de la vida, la respiración del organismo, la existencia misma. Extrañamente e igual que con la danza, no hay nada que me haga sentir tan viva como pensar en Noah y Gael. Ellos de cierta manera me devolvieron la existencia que llevaba años de no abrazar ni comprender. Sí, recordar me hace bien: con el cuerpo, con el alma. Es indispensable para mi regresar a los amores viejos que se sientan tan cómodamente en mi alma.

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