Con Ellos Se Fue Tanto de Mi

Hace unos días iba camino al trabajo. Distraída, bajé la inmensa cuesta de mi casa, cuando tuve que frenar porque había un tumulto de gente afuera de una casa, alrededor de un carro. Casi me detengo por completo cuando lo veo.

Es un ataúd.

Es grande y color madera. Pero me lleva de inmediato a recordar como si fuera ayer… ese pequeño ataúd blanco donde enterré juntos los cuerpos de mis dos hijos. Eran tan pequeños que cabían uno al lado del otro, casi abrazados, cara a cara. La última vez que los vi estaban así. Parecían estar dormidos, si no fuera por el color de piel de Noah que fue el que falleció primero, llevándose con el todas las células rojas de la sangre de ambos. Los recuerdo, pienso lo que daría por poder haber visto sus ojitos abiertos.

Miro el ataúd de ese extraño, en la calle de mi casa y las lágrimas empiezan a bajar por mis mejillas recordando: La despedida. Ese espantoso domingo donde puse a descansar los fríos cuerpos de quienes me debieron de haber traído calor noche tras noche.

Ese día, después de admirarlos y hablarles en su pequeña cajita, alguien dijo que había que llevarlos de la capilla hasta el lugar donde serían sepultados. Hiram se ofreció de inmediato y caminó con el ataúd en sus brazos hasta llegar al lugar donde dejaríamos sus cuerpos para siempre. En sus brazos, no se me escapa la ironía de como tenía que haber sido y de como fue. Luego, en la casa, me dice que les habló todo el camino. “Dichoso” el, haber tenido esa privacidad con ambos. Yo nunca la tuve.

La tengo ahora en mis sueños, cuando me visitan, muy de vez en cuando.

Con ellos se fue tanto de mi.

Hoy fuimos a comprar algunas cosas para llevar a Ilana a la playa por primera vez. Entramos a la juguetería e Hiram estaba como en el cielo. Se paseaba por cada pasillo lentamente investigando sus juguetes favoritos. Llevaba 2 pasillos de hombre recorridos cuando le dije, un poco melancólica: “Te falta tener un hijo varón.”

“No.” Me responde mirándome fijamente “Los juguetes son juguetes. No son “de hombre” ni “de mujer” Estas se las voy a comprar cuando esté mas grande” Me señala a un juego de herramientas. Hiram ama sus herramientas. Quiere enseñarle ese mismo amor a ella, eso me derrite el alma.

Pienso en Noah, en Gael. En todos los juguetes que hubieran sido de ellos. Algunos mismos ahora serán para Ilana. Juguetes de hombre, juguetes de mujer, ataúdes blancos… con ellos se fue tanto de mi.

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