Habíamos Nosotros

La sensación que me da cada vez que tengo una hoja en blanco, frente a mi  es tan emocionante. Como si se abrieran tantas posibilidades para mi corazón.

El miedo, la incertidumbre, el dolor y el amor se asoman a mi mente como de costumbre. Esas posibilidades de compartir y de sacar de mi una parte secreta, o no tanto. A veces pienso que meterse en mi cabeza no es tan difícil para los demás, que soy muy fácil de leer. Pero después recuerdo que lo que he vivido, gracias a Dios, son pocos los que lo entienden.

Este mes he escrito poco, pero nada ha pasado desapercibido. Aun con la imposibilidad de regresar a la ingenua idea de que todo va a salir bien en el embarazo. Me persiguen las mil y un razones de que algo puede salir mal. Las que conozco profundamente, las que tanto desearía olvidar. No pasa desapercibido el hecho de que he hecho mil y un cosas con Ilana que no pude hacer con Noah y Gael. Lo grande se encuentra en lo pequeño, siempre. Manejar, nadar, subir gradas, dar clases, salir a cenar con amigos. En sus pocos meses de vida de cierta manera ya ella ha vivido tanto mas.

Con ellos éramos solos, los tres. En mi cuarto, en mi cama, en mi sillón. En silencio. Escuchando las voces de algunos pocos a mi alrededor. Era todo. Habían muy pocas salidas, ejercicios, aire fresco, música… Poco movimiento por orden del doctor.

Había nada y había todo.

Habíamos nosotros.

Había amor rodeado de preocupación y angustia. 

Había nada, pero eso fue todo. 

Sus últimos días fueron una pesadilla en un hospital que si no fuera por el recuerdo de ellos, desearía borrar de mi mente por completo.

Espero que haya sido suficiente, quisiera haberles podido dar tanto más y a la vez pienso: ¿que más que amor? Ese amor que es solo suyo porque no hay dos amores iguales. Han sido tan diferentes los amores como mis dos últimos embarazos. Absolutamente incomparables.

Me alegra estar viviendo este embarazo con Ilana. Disfruto de cada cosa pequeña que puedo hacer con ella. Me duele pensar que viví los meses de Noah y Gael como lo tuve que hacer, en cama y con el silencio acompañándonos a los tres. El silencio y el Amor. Si hubiese sabido el fin de la historia los habría sacado de mi cuarto a conocer el sol, la playa, la música, el movimiento… La culpa siempre anda alrededor de la esquina.

Había tan poco y al final fue todo.

Habíamos nosotros tres…

Y el silencio y el Amor. 

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