Ser El Cambio Que Uno Quiere Ver

Es difícil describir la magnitud del vacío que dejan los hijos cuando se mueren.

Aun en papel donde normalmente puedo expresarme mejor y siento más libertad, todas las palabras del mundo se quedan cortas.

Hace unos días recibí en mis propias manos las tarjetas de la donación que llevo meses tratando de hacer realidad. Mil tarjetas que serán repartidas entre mamás que van a tener el mismo vacío que yo, el mismo dolor sin cura. Cuando pienso en cada una de las mujeres que las tendrán en sus manos se me rompe el corazón un poco más de lo que ya está. Recuerdo bien esos primeros días sin ellos, el desconsuelo. Las ganas de morir. El Vacío que nunca más sería llenado.

Buscar ayuda en línea parecía lo mas lógico ya que no quería salir de mi cama. Y luego con las semanas, encontré esa hermosa comunidad unida por el dolor. Esas hermanas que aun sin conocernos me sostuvieron durante esos primeros meses de oscuridad. Me contuvieron con palabras, con comprensión, con empatía. En esos grupos no tenía que escuchar los estúpidos cliches que la gente debería de aprender a no usar en situaciones así:

“Dios está en control” También lo estaba cuando murieron mis hijos.

“Cuando Dios te quita algo es para darte algo mejor” Ningún hijo reemplaza a otro.

“Dios sabe lo que hace” Dios NO mató a mis hijos, una enfermedad los mató.

“Dios no le da a uno cargas que no pueda soportar” yo diría que sí, porque nadie fue hecho para esto. Además Dios no “me dio” esto.

“Dios le da las pruebas pesadas a sus soldados mas fuertes” Es me parte el corazón en pedazos. Yo no me considero fuerte y nunca elegí serlo. Preferiría mil veces hacerme pasar por débil para no sufrir así.

“Los bebes deciden si viven o si mueren” Aunque no lo crean, eso me lo dijeron en la cara.

“Ya han pasado dos años, cuando lo vas a superar?” Emmm para ver…!? Nunca.

No parece terminar el desfile de las frases hirientes y dichas sin pensar.

En esa otra comunidad encontré tanto amor, tanta transformación del dolor en cosas buenas, tantas preocupaciones reales. Una perspectiva del amor de Dios tan diferente, tanta gente cambiada para siempre. No eran mujeres que estaban preocupadas por la moda, por su peso, por tener un carro de último modelo. Tienen prioridades completamente diferentes. Esa comunidad a la que nunca quise pertenecer, a la que aun hoy daría lo que fuera por no ser parte de. La comunidad que me ayudó a sobrevivir. Esas mujeres son parte del porque esas tarjetas están aquí hoy en Costa Rica, son hermanas que me apoyaron sin ningún interés propio mas que el de ayudar a otras mujeres que están pasando por lo mismo. Al compartir nuestras historias de pérdidas les era difícil entender como estamos de atrasados aquí en este país con el “protocolo” de que hacer ante esta desgarradora situación.

Estas tarjetas son una pequeña parte de los cambios, de lo que yo hubiese querido que alguien hiciera por mi en el peor momento de mi vida. Son un atajo para encontrar ayuda, comunidad, apoyo. Son algo y a la vez entiendo que son nada. Porque no hay nada que llene ese hueco. Tenerlas en mis manos me trajo de nuevo a recordar mis razones para hacer esto.

Mis razones para SER el cambio que quiero VER. 

Para que Ilana y Eva puedan recordar a sus hermanos como lo que son, pequeños agentes de cambio… porque ninguna vida es demasiado corta o pequeña para hacer una diferencia.

Si querés ayudar a esta comunidad hay muchas maneras de hacerlo, puedes ponerte en contacto conmigo por este medio.

Art Cards CR la foto 2

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