Los Valores de la Disciplina

Después de años de trabajar con niños, adolescentes y sus familias enteras como sistema de apoyo necesario para desarrollar talentos, he llegado a la conclusión de que las y los niños que desde temprana edad aprenden y se enamoran de una disciplina son superiores seres humanos en muchos sentidos a los que no contaron con este entrenamiento.

No puedo ponerle un valor a este valor.

Es imposible medir los beneficios que pueden obtener en una larga vida el que los jóvenes hayan contado con estructura, constancia, organización y exigencia. El trabajo en equipo, ganar, perder, tener que priorizar, en mi caso trabajar cada día frente al espejo con su confianza, la puntualidad, la paciencia, el compañerismo y el apoyo que se vive a diario en los equipos de trabajo todos son parte de una formación que cuando se nos brinda desde jóvenes nos define por el resto de nuestras vidas.

Habiendo trabajado con cientos de talentos que cuentan con diferentes sistemas de apoyo y tienen diferentes prioridades y “modus operandus” puedo decir una cosa: las personas que se enamoran de una disciplina y la siguen al pié de la letra formando parte de compañías o equipos de competencia (en mi caso de danza) se ven cambiados para siempre. Los chicos aprenden una serie de valores que serían sumamente difíciles de aprender de otra manera. Aprenden a organizarse con sus tareas a temprana edad. Hacen que sus horas de estudio sean menos en cantidad pero más efectivas en calidad. Sus sistemas de aprendizaje y la manera como se enfocan para aprender es muy superior. Sus mentes terminan siendo altamente entrenadas. La organización que tienen que realizar para lograr sus metas y objetivos es en miniatura un molde de lo que lograrán implementar cuando sean mayores. Aprenden la responsabilidad por medio del amor. En un mundo de quiero-todo-ya aprenden paciencia para lograr sus metas con sudor, esfuerzo e inteligencia. Los chicos que compiten entienden perfectamente como venderse como los mejores sin perder su humildad. Aprenden respeto, tolerancia, llegan a valorar las cosas que no son materiales, no se pueden tocar, solo sentir.

No digo que los chicos sin una disciplina de arte o deporte no sean capaces de lograr muchas cosas incluyendo organización y efectividad para aprender. Conozco casos (creo que excepciones) que son ejemplares pero recorren un camino de sufrimiento para lograr lo que quieren. Cuando uno se enamora de una disciplina el “sufrimiento” tiene un sentido que va más allá. No lo ven como sacrificio dejar de lado algunas actividades para dedicarle mas tiempo a lo que aman. Y si bien es cierto que algunos pocos aman el estudio y se dedican con pasión a eso, no son la mayoría. Nuestro sistema académico tiene mucho camino por recorrer en cuanto a enamorar y personalizar sistemas de aprendizaje para cada individuo. Al menos así lo veo yo.

No comprendo muy bien cuando los padres de hablan de que el o la joven pasa “demasiado ocupado”. Yo no puedo pensar en nada más sano que una mente joven ocupada, sin tiempo para el ocio. La TV era antes nuestro mayor temor como padres, ahora: la computadora, los videojuegos y los teléfonos ponen al alcance de nuestros hijos cientos de opciones que se les quedan cortas las de la TV… y en cualquier horario: 27 horas al día, 7 días a la semana nuestros jóvenes pueden acceder lo que sea con el click de un cursor. Aún cuando pensamos que están desocupados o descansando ellos buscan como ocuparse, es su naturaleza. ¿Como vamos a creer que están mas seguros en casa, en algunos casos sin supervisión, que cuando pasan horas de horas practicando un arte o un deporte?

Las disciplinas forman carácter, auto estimas adecuadas, seres humanos que respetan autoridades no porque les son impuestas si no porque ellos las eligieron para este trayecto. Y ni hablar de cómo forman familias también, he conocido cientos de familias que han hecho reestructuraciones positivas dentro de sus horarios para apoyar a jóvenes promesas. Aprenden el sentido de invertir tiempo, amor y dinero en algo que les dará enormes recompensas a veces hasta muy largo plazo.

Si yo fuera jefe en cualquier otro trabajo (que no fuera el que tengo), buscaría contratar a personas que tienen todas las cualidades que tienen mis bailarinas más disciplinadas. El orden y los valores con los que se desenvuelven desde temprana edad no deja de sorprenderme, y solo puedo esperar que ellas y ellos aprendan tanto de mi como yo aprendo de ellos.

La Verdad Mas Pura

Esta semana recibí una llamada que tocó mi corazón. Fue de una señora, amiga de mi mamá, que había estado muy pendiente de el embarazo de Noah y Gael. Oraba mucho por ellos y por mi en el tiempo en que estuvieron vivos. Me llamaba para darme versículos bíblicos, para animarme cuando el pronóstico de la Transfusión Feto Fetal iba mal. Ahora me llamó para felicitarme por este nuevo embarazo. Me expresó la alegría que ella sentía de ver este hermoso regalo que Dios nos está dando.

Fue de mucha alegría la llamada, pero la parte que me conmovió fue cuando me dijo “Con lo que te pasó la vez pasada yo cometí un error: no te llamé, pero quiero que entendás que fue porque no sabía que decirte” Fue tan honesto y transparente el comentario que lejos de ofenderme por no haber recibido el pésame de su parte, me sentí aliviada. La verdad es un bálsamo hermoso. Una cura para todo. La verdad brilla con luz propia. Escucharla confesar eso me hizo realizar que es una realidad que mucha gente no sabe que decirle a uno ante la muerte de un hijo.

Yo tampoco sabía que decirle a mi corazón. No tenía palabras para aliviar el dolor que estaba sintiendo. A veces todavía no las tengo. Palabras ni pensamientos ni meditaciones… nada.

El dolor me ha andado cerca hoy. Hay días que inevitablemente es así. No importa donde esté, con quien esté o que estoy haciendo. Tuve que contener mis lágrimas durante varios momentos de mi trabajo al imaginarme lo diferente que sería mi vida si ellos estuvieran hoy conmigo. Es como que los siento tan cerca y a la vez tan lejos. Las señales que me envían son tan hermosas. La  verdad es que aun que estén muertos amo ser su mamá. Ahí esta mi cura, esa es mi verdad, mi luz. Mi camino hasta el reencuentro. La razón por la que enfrento el dolor con algo de gracia. La verdad más pura, la que me cura… es que amo ser su mamá. 

Noah ❤ Gael ❤ Por Siempre.

Ser El Cambio Que Uno Quiere Ver

Es difícil describir la magnitud del vacío que dejan los hijos cuando se mueren.

Aun en papel donde normalmente puedo expresarme mejor y siento más libertad, todas las palabras del mundo se quedan cortas.

Hace unos días recibí en mis propias manos las tarjetas de la donación que llevo meses tratando de hacer realidad. Mil tarjetas que serán repartidas entre mamás que van a tener el mismo vacío que yo, el mismo dolor sin cura. Cuando pienso en cada una de las mujeres que las tendrán en sus manos se me rompe el corazón un poco más de lo que ya está. Recuerdo bien esos primeros días sin ellos, el desconsuelo. Las ganas de morir. El Vacío que nunca más sería llenado.

Buscar ayuda en línea parecía lo mas lógico ya que no quería salir de mi cama. Y luego con las semanas, encontré esa hermosa comunidad unida por el dolor. Esas hermanas que aun sin conocernos me sostuvieron durante esos primeros meses de oscuridad. Me contuvieron con palabras, con comprensión, con empatía. En esos grupos no tenía que escuchar los estúpidos cliches que la gente debería de aprender a no usar en situaciones así:

“Dios está en control” También lo estaba cuando murieron mis hijos.

“Cuando Dios te quita algo es para darte algo mejor” Ningún hijo reemplaza a otro.

“Dios sabe lo que hace” Dios NO mató a mis hijos, una enfermedad los mató.

“Dios no le da a uno cargas que no pueda soportar” yo diría que sí, porque nadie fue hecho para esto. Además Dios no “me dio” esto.

“Dios le da las pruebas pesadas a sus soldados mas fuertes” Es me parte el corazón en pedazos. Yo no me considero fuerte y nunca elegí serlo. Preferiría mil veces hacerme pasar por débil para no sufrir así.

“Los bebes deciden si viven o si mueren” Aunque no lo crean, eso me lo dijeron en la cara.

“Ya han pasado dos años, cuando lo vas a superar?” Emmm para ver…!? Nunca.

No parece terminar el desfile de las frases hirientes y dichas sin pensar.

En esa otra comunidad encontré tanto amor, tanta transformación del dolor en cosas buenas, tantas preocupaciones reales. Una perspectiva del amor de Dios tan diferente, tanta gente cambiada para siempre. No eran mujeres que estaban preocupadas por la moda, por su peso, por tener un carro de último modelo. Tienen prioridades completamente diferentes. Esa comunidad a la que nunca quise pertenecer, a la que aun hoy daría lo que fuera por no ser parte de. La comunidad que me ayudó a sobrevivir. Esas mujeres son parte del porque esas tarjetas están aquí hoy en Costa Rica, son hermanas que me apoyaron sin ningún interés propio mas que el de ayudar a otras mujeres que están pasando por lo mismo. Al compartir nuestras historias de pérdidas les era difícil entender como estamos de atrasados aquí en este país con el “protocolo” de que hacer ante esta desgarradora situación.

Estas tarjetas son una pequeña parte de los cambios, de lo que yo hubiese querido que alguien hiciera por mi en el peor momento de mi vida. Son un atajo para encontrar ayuda, comunidad, apoyo. Son algo y a la vez entiendo que son nada. Porque no hay nada que llene ese hueco. Tenerlas en mis manos me trajo de nuevo a recordar mis razones para hacer esto.

Mis razones para SER el cambio que quiero VER. 

Para que Ilana y Eva puedan recordar a sus hermanos como lo que son, pequeños agentes de cambio… porque ninguna vida es demasiado corta o pequeña para hacer una diferencia.

Si querés ayudar a esta comunidad hay muchas maneras de hacerlo, puedes ponerte en contacto conmigo por este medio.

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Cuatro Milagros

El 2 de abril tuve la enorme alegría de enterarme, según una prueba de sangre que acierta en un 98% de las ocasiones, que Botoneta es una niña. Ya lo presentía desde el principio del embarazo, así que para mi fue solo esperar que la ciencia confirmara lo que mi corazón ya sabía. Ha sido igual con mis cuatro hijos, durante cada embarazo ha reinado un presentimiento de que es lo que llevo dentro. Instinto materno? Intuición? Ni se a que se debe, solo se que para mi es parte de la historia de cada uno de mis hijos.

Saber desde antes de que me lo digan ❤

Hasta el momento este embarazo ha sido tan noble y tan “fácil” comparado al de Noah y Gael que a veces me cuesta creer que si es posible seguir con el ritmo normal de la vida de uno, al mismo tiempo que sucede la milagrosa gestación. Dar clases, manejar, salir a caminar y sentir el sol en mi cara cada mañana, todas cosas sencillamente maravillosas que no pude hacer mientras vivían los gemelos. Hasta he sentido culpa de que todo siga “como si nada”… Ha sido alegría tras alegría, y miedo. Mucho miedo, pero más que el miedo Amor e Ilusión como ninguna otra ocasión puede crear.

Durante estos dos últimos años tenía la idea de que los comentarios insensibles sucedían más en ocasiones de pésame o momentos difíciles pero me ha dejado sorprendida la reacción y las palabras de algunas personas al enterarse de nuestra suerte con Botoneta. Hoy a mi esposo le dijeron: “bienvenido al mundo de ser papás… ya veras que será la experiencia más hermosa de tú vida” “Te espera algo maravilloso ser Papá… y de una chica! Te vas a volver loco de la alegria”

</3 Realmente no puedo entender que lleva en la cabeza alguien que escribe o dice eso.

Hiram tiene 16 años de ser papá de nuestra hija Eva y 2 años de ser papá de Noah y Gael. Y si… si si si si me molesta que no tomen en cuenta nuestros otros hijos: Eva por no ser hija “biológica” y Noah y Gael porque no tenemos la dicha de estarlos criando.

Los hijos crecen en el corazón, el amor que sentimos por ellos se vive día con día. Sean hijos biológicos, adoptados, angelitos. Los hijos son para siempre.

También tengo que admitir que así como hay uno que otro que sale con algo hiriente, la gran mayoría nos hace sentir que entienden la verdad: que Hiram también es el papá de Eva, y que Noah y Gael son parte de nuestra historia para siempre, una parte que no se puede borrar. Que mas allá de la muerte está el Amor que continúa creciendo conforme nos vemos forzados a continuar nuestras vidas sin ellos.

Que Botoneta (aun no hemos decidido el nombre!) no viene a reemplazar a nadie y que su historia será única y hermosa por si sola. Milagrosa, como cada vida que viene al mundo. Maravillosa, frágil y pasajera como cada uno de nosotros. Con propósito y causa como han sido y continúan siendo cada uno de nuestros cuatro milagros.

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