Preguntas Incómodas y Saludos Desde el Cielo

La semana pasada me preguntaron 2 veces por Noah y Gael. Gente que no sabe que murieron. En una ocasión mi esposo y yo visitamos un restaurante al que frecuentábamos mucho cuando yo estaba embarazada con ellos y el salonero nos conocía. De un pronto a otro durante la cena charlamos un segundo y de la nada nos hace la pregunta:

“Y sus bebés?”

Al principio pensé que nos confundía con alguien mas y le dije “No tenemos bebés.” Pero cuando volví a ver a mi esposo a los ojos supe. El si recordaba que el salonero nos había atendido estando Noah y Gael. Entonces entendí… pero ya era muy tarde para arreglar o explicar mi respuesta. Me sentí como una idiota, hubiese querido que Hiram respondiera porque el hubiera pensado mejor su respuesta, pero yo me apresuré.

Es difícil describir lo que se siente al escuchar esa pregunta aún 2 años después. Nos sigue pasando. Hermoso pensar que los recuerdan, hermoso tener la oportunidad de hablar de ellos. Aunque sea para explicar que la historia no terminó como esperabamos.

Hay otra pregunta que es incómoda, pero esta me la hace gente que no me conoce del todo.

“Es su primer embarazo?”

Nunca sé que responder. No, es mi tercer embarazo, pero mi cuarto hijo, pero es el segundo que espero poder criar aquí en la tierra conmigo? Tengo una hija viva, gemelos que se murieron y viven en el cielo y ahora este nuevo bebé? Tres embarazo, cuatro hijos, solo dos viven?

Supongo que sonaría como una loca explicando todo eso y aun así la gente se quedaría como: eeehhhhmm okey… seguido por un silencio incómodo y esa expresión de uy-para-que-pregunté-mejor-me-hubiera-quedado-callado.

Cara a cara todo es tan complicado, en cambio escribir es tan sencillo.

Podría solo decir “No” sin ofrecer mas explicaciones pero me cuesta ser así. Hiram dice que me complico la vida dando explicaciones innecesarias pero es mi manera de ser.

La verdad es que es un regalo para mi compartir la historia de Noah y Gael. Quisiera poder hacerlo más a menudo. Es hermoso hablar de ellos pero es incómodo para muchas personas y hay días en que claro, se me hace difícil. Por eso es que este blog es tan valioso para mi.

Es mi voz. Mi verdad. Está ahí siempre.

Y el que quiere entra y lo lee en la privacidad de su casa sin tener que verme a los ojos mientras explico lo inexplicable.

Es por eso que escribir mi historia tiene sentido para mi. Sin importar como respondo a esas preguntas incómodas que no tienen una respuesta “correcta”. Sin importar si me apresuro y digo algo de lo que después me voy a arrepentir, o si abro mi corazón y digo la verdad. Cuando hablo de ellos alguna gente se muestra incómoda y cuando no los menciono siento que estoy traicionando mi historia, mi verdad. Después de todo siguen siendo mis hijos.

*Estoy en medio de escribir esta entrada y salgo a abrir la puerta de mi balcón. Lo primero que veo son los gemelos idénticos varones de mi vecina desayunando afuera de su casa, a la par de la mía. Mi amiga Tova me diría: Te mandan saludos desde el cielo ❤

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Volver a Ser Tan Frágil

Advertencia para mis queridos lectores: Yo estoy bien, muy bien. Me atrevo a decir que todo lo que estoy sintiendo es “normal” dentro de lo que se le puede llamar “normal” a un embarazo después de una, o como en mi caso dos pérdidas. No hay dos duelos iguales ni manera ni tiempo apropiado para el dolor y el miedo. Este nuevo bebé me ha hecho inmensamente feliz y no quiero que se mal interprete nada de lo que dejo ver de mi corazón con estas letras. Aprecio sus palabras de apoyo pero no necesito curas, “exorcismos” ni soluciones para algo que estoy manejando a mi manera y dejando fluir, como pienso que debería. ¡Gracias por su comprensión!

Mañana cumplimos un mes de habernos enterado de la existencia de nuestro muy amado bebé arco iris. Casi dos años y un mes después de la muerte de Noah y Gael nos llega esta otra pequeña (gran) luz. Un mes de saber y vaya montaña rusa ha sido. No se si es posible que se mezclen sentimientos mas opuestos en alguna circunstancia similar. Debo admitir que ha sido agotador. A veces es inmensa alegría seguida por profunda tristeza. Coraje, valor que pasa a ser en segundos terror. Enorme ilusión que en un abrir y cerrar de ojos se convierte en melancolía y quebranto.

Mi vulnerabilidad de nuevo completamente expuesta.

Durante el día mantengo la guardia bastante bien. Intento llenar mi mente de pensamientos luminosos y radiantes. Todo está bien. Todo esta bien. Todo va a estar bien. Me repito a mi misma. Pero es cansado. Agotador en realidad. Llega la noche y estoy exhausta. Me duermo fácilmente pero supongo que no logro mantenerme vigilante lo suficiente. Bajo la guardia para descansar.

Entonces llega el momento donde despierto bañada en sudor y llanto. Intentando que no invada mis sueños la oscuridad que me rodea, realizo que me falta el aire y el miedo me abraza. Le permito abrazarme porque he peleado con el todo el día y estoy destrozada. Me permito sentirlo porque, a pesar de la luz que llevo dentro, no encuentro luz a mi alrededor, ni ruido o distracción alguna. Solo ese silencio ensordecedor que acompaña mis noches desde que me falta el llanto de Noah y Gael en medio de ellas. Me permito palparlo como la parte mía que es. Decide tocar a mi puerta, lo dejo pasar, nos sentamos frente a frente. Ya somos amigos. Así nos encontramos mi fiel compañero y yo. Sobre todo en las noches.

Después de un rato me pongo a orar o empiezo de nuevo a discutir con el para que se marche hasta que me deja dormir en paz. Es solo un rato, de las 24 horas de mi día es relativamente poco el tiempo que le permito visitar.

Hoy me di cuenta de que lo mismo que estoy haciendo con el miedo es lo que debería de hacer con la alegría pero a la enésima potencia. Permitírmela. Es tan solo justo que si me permito el miedo haga lo mismo con la ilusión y el gozo. A veces por incertidumbre o ansiedad me detengo antes de darle paso y ya he decidido que no más. Voy a dejarle el camino libre, tengo que. Aunque puedan pasar mil y un cosas malas, así también están pasando las buenas, así que dejo que me invada la emoción de absolutamente todo lo hermoso que es volver a ser así de vulnerable.

Volverle a abrir las puertas al temor, a la alegría, al dolor, al amor. Volver a ser así de frágil.

Decido permitir que la alegría me inunde, posibilitar que la luz me rodee, consentir que el amor me llene. Cada día, cada hora, cada minuto de mis 24 horas del día. Les permito ser. Estar. Llenar. Desbordar.

Desenfrenadamente las dejo introducirse de nuevo en mi corazón y poseerme. Las incorporo como parte de mi, les doy más derechos que al miedo. Duren lo que duren es tan solo justo permitirles ser lo que son mientras estén.

Alegría, Luz, Amor… miedo, incertidumbre, ansiedad.

Acepto anuente abrazar mi vulnerabilidad, y todo lo que en ella se encierra.