Queridos Noah y Gael:

Hoy es 20 de abril del 2013.

Ayer fue hermoso y triste al mismo tiempo. Dos sentimientos a los cuales me estoy acostumbrando que vengan de la mano, porque la hermosura de ustedes dos y la tristeza de que no estén conmigo, no deja de sorprenderme cada día…

Sentada en ese teatro oscuro había un papá con un hijo en su regazo, ambos sentados al lado mío. El niño tenía una edad parecida a como serían ustedes si estuviesen aún aquí.

Cuando empezó a abrirse el telón escuche las palabras que fueron como una estocada en mi corazón.

“Ahi esta mami! Es la de este lado”

Señalaba el lado izquierdo. El niño con sus ojitos la buscaba. Sorprendido del escenario, de las luces y supongo de ver a su mamá ahí con vestuario y maquillaje.

Mi corazón lentamente se retorcía de dolor. Pensaba que mi regazo estaría lleno con ustedes dos, que yo también estaría enseñandoles a su papá en escena. Que sus manitas pequeñas, tibias, y llenas de vida… como las de ese niño, estarían aplaudiendole a su papá al terminar de bailar.

No pude contener tanto amor. Tibias lagrimas empezaron a derramarse de mis ojos y de mi corazón. Agradecida por la oscuridad del teatro lloré en silencio.

Que momento tan lleno, tan lleno y tan vacío.

Los extraño hasta el cielo ❤

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5 de enero 2013

Esta profunda ausencia
Cuando me doy cuenta de que me faltas Gael.
Y de que tu… también me faltas Noah.

Este abismal dolor de intuir
que una parte de mi, ya no está.
Ni regresará, jamás.

Este desconsuelo irreverente
Que me conforma, desde aquel día
En enero, que partieron.

El tormento de este vacío
Que dejaron me impide a veces,
Hasta respirar.

Es como un lamento que no cesa
De cuestionarme con susurros al oído
Interrogantes, que no tienen respuestas.

Me doy cuenta de que me faltas Gael.
Y me doy cuenta de que tu… también
me faltas Noah.

Este inquebrantable vínculo
Que siempre siento mío.
Tan cerca, y tan lejos todavía.