El Día Que Morimos Los Tres

El 5 de enero del 2012 yo tenía casi 28 semanas de estar embarazada de Noah y Gael. Estaba internada en el Hospital San Juan de Dios, y llevaba 2 días ahí porque el doctor me dijo que prefería que estuviera monitoreada por si sucedía una emergencia inesperada. Yo estaba de acuerdo con que era mejor tener la supervisión del equipo médico para evitar cualquier desgracia.

Accedí a internarme en un cuarto con unas 5 embarazadas más.

Sala 4, cuarto 4. Ya ni quiero recordar…

Era un cuarto compartido con otras mujeres en gestación y ¿quién puede dormir en una sala así? Es una buena pregunta, las enfermeras hablaban a todo galillo en la madrugada, encendían luces y hacían ruido como que no les importara que, tal vez, alguna necesitaba descansar. A las 5:00 am, después de unas 5 horas de (mal) sueño, me despertó una enfermera con un modo que yo interpreté como grosero:

“Tiene que levantarse, le van a cambiar las sábanas.“

Llevaba 6 meses en reposo absoluto para tratar de preservar la vida de mis hijos gemelos que padecían del Síndrome Transfusión Feto Fetal: una complicación severa que afecta entre un 10% y un 15%​ de los embarazos de gemelos idénticos que comparten placenta. Mi tamaño era gigante, mi musculatura estaba en cero, con costos podía caminar. Nadie me ayudó a salirme de la cama pero de alguna manera lo logré.

Todavía medio dormida, desvelada y con frío me senté en una silla a esperar mientras me “hacían el favor” de cambiarme las sábanas.

5:10 am “Vaya báñese que ya es tarde” me dijo otra enfermera.

5:15 am Me metí al baño que todas compartíamos, para lavar mi enorme barriga y cuerpo con sandalias en mis pies, que ni siquiera podía ver por mi gran tamaño… Rezaba por no caerme y por terminar rápido porque hacía tanto frío.

6:00 am llegó el desayuno, no recuerdo si desayuné.

7:00 am pregunté si el médico me iba a ver, pues llevaba 2 días sin verlo. Lo único que me habían hecho era escuchar los corazones de los bebés por doppler (un aparato para escuchar los latidos del bebé) y a veces les costaba encontrar uno de los dos latidos. Si me hubieran mandado a hacer un ultrasonido al ver que era difícil escuchar ambos, el final de mi historia hubiera sido diferente.

 Pero ellas se lo tomaron a la ligera, hasta bromeaban entre ellas cuando les costaba escuchar los latidos de uno de los dos gemelos.

Esas bromas fueron sin duda las mas caras de mi vida, me costaron la vida de mis dos hijos.

“Sí, hoy va a ver al Dr. pero tiene que esperar” me contestó una de las enfermeras.

8:00 a.m…

8:30 a.m…

9:00 a.m…

9:30 a.m…

Solo quería llegar al ultrasonido y que me dijeran que Noah y Gael estaban bien. Era lo único que me hacía soportar el hecho de valía la pena estar internada en ambiente así.

10:00 a.m. Llegaron con una silla de ruedas por mí. Al fin!! Un ultrasonido para saber si estaban bien… Ya habían pasado 2 días después de su procedimiento de amniocentesis cuando extrajeron líquido amniótico de la bolsa de uno de los gemelos.

Entré a la sala del ultrasonido y estaba feliz de ver a mi doctor. Por fin una cara conocida después de días de ver solo rostros desconocidos. Es desesperante estar internado, y encima las horas de visitas son complicadas. ¿Quien pensaría que uno paga tanto por un servicio así?

Empezó el ultrasonido. Podía ver que la cara del doctor cambiaba.

–Pregunté si todo estaba bien.

–“Déjeme terminar de ver todo” me respondió.

Esperé.

El ambiente se sentía mal. Muy mal.

Al fin el Dr. decidió romper el silencio.

— “Hay que hacerle una cesárea de emergencia, los gemelos no están bien”

— “Qué? Cómo? Qué pasa?”

— “No creo que Noah logre sobrevivir y a Gael tiene como un 50% de probabilidad de sobrevivir”

Empecé a temblar.

–“Que hago? Llamo a Hiram?”, le dije.

–Sí, por favor. Respondió.

Llamé a mi casa, contestó mi hija mayor, Eva ,que estaba con amigas. Quería soltarme en llanto pero le pedí que me pasara a Hiram.

“¿Hiram? Me acaban de hacer un ultrasonido y el doctor dice que los gemelos no están bien, el cree que Noah no va a sobrevivir y le da a Gael solo 50% de posibilidad de sobrevivir. Necesito que vengás ya, me van a hacer una cesárea de emergencia”

Colgué y empecé a llorar descontroladamente.

Llegué a la sala de preparación para la cirugía, había mucha gente a mi alrededor pero yo me sentía sola. Todos susurraban. Me hacían de todo con mucha urgencia, excepto verme a los ojos.

Llegó un pediatra desconocido y se puso a leer el expediente.

“¿Ella sabe?” preguntó de repente… Todos volvieron a ver para otro lado, nadie le respondió. Volvió a preguntar: “¿Ella sabe!?” y de nuevo nadie le contestó. Todos se pusieron a hacer otras cosas…

–“¿Que si sé que?” le pregunté.

—“Que uno de los gemelos está muerto!?”, dijo mirándome a los ojos.

No respondí. El corazón se me terminó de despedazar por completo.

¿Cómo es que estaba sola en un momento así? Por otro lado ¿Cómo es que ese pediatra me habló así sabiendo que me encontraba sola? Empecé a temblar, a llorar y a gritar descontroladamente. El aire me faltaba.

Vi una mascarilla de anestesia acercarse a mi cara: “Maripili respire profundo” me dijo una voz. Tres respiraciones y estaba fuera.

12:00 mediodía me desperté. Al lado de mi cama estaba mi primo que es médico. Fue la primer cara que vi.

–“Noah está muerto?” le pregunté.

Accedió con su cabeza, mirándome a los ojos.

–“Gael está vivo?”

Volvió a acceder, siempre mirándome a los ojos. “Está en cuidados intensivos”

–“¿Hiram?”

—“Esta afuera, voy por él”, dijo mi primo.

Llegó Hiram, me tomó de la mano. A ambos nos consumieron las lágrimas. Lloré abrazada a su hombro, al fin un hombro de alguien que sintiera algo conmigo.

Entre la 1 y las 2 pm me llevaron de nuevo a la sala 4: al cuarto que compartía con otras mujeres embarazadas, solo que YO YA NO ESTABA EMBARAZADA. Tampoco tenía a mis hijos conmigo.

“Usted necesita levantarse y caminar” me dijo una enfermera después de estar ahí un rato.

–“Quiero ver a mi bebé, a Gael” le dije.

–“Ya tendrá tiempo para verlo” me dijo “ahora preocúpese por recuperarse usted”.

Me di cuenta de que había otra enfermera en el escritorio estudiando mi expediente y no le hizo muy buena cara a la que me hablaba. Yo no entendía nada. No sabía que estaba pasando. Aparentemente a la enfermera que me hablaba no le habían pasado la noticia de que mi Gael se iba a morir.

—“Tiene que bañarse”, dijo otra enfermera, quien llegó a continuar con el tormento…  parecía ser como un deporte.

— “Aquí está su mamá, como su caso es especial vamos a dejar que la acompañe”

¿Especial? Estaba rodeada de embarazadas que no sabían que perdí a un bebé y las enfermeras me consideraban ¿“especial”?

Todas coincidían con que lo mejor para mí era bañarme. Trajeron a un hombre para que “ayudara”. Me llevaron al baño en silla de ruedas.

Me desnudaron de pie mientras el hombre me sostenía. Su mirada fija en mis pechos y en mi vientre. Sentía ganas de vomitar o de morirme. Pero no pasaba ninguna de las dos… “¿No hay alguien más que pueda ayudarme? ¿Una mujer?” les pregunté.

“No. Necesitamos la fuerza de un hombre” dijo la enfermera. En mi mente quería mandar a todos al infierno, ya mi alma no soportaba más dolor ni humillación.

Me sentía ultrajada, pero ya creía haber pasado por lo peor. Así que intenté aguantar todavía más porque, ya para ese momento, creía que no podía irme más mal. Al menos eso pensaba.

No pude terminar de bañarme de lo débil que estaba, mareada a punto de desmayarme. Tenía una anemia severa, la misma que tenía Gael y como ni siquiera el “hombre fuerte” que trajeron me podía sostener, desistieron de su “brillante” idea del baño. Me volvieron a meter en la cama del cuarto que compartía con otras embarazadas.

“Usted tiene que ir a ver a su bebé” De la nada alguien se apiadó de mí.

Para mi sorpresa fue una enfermera. Después me enteré que no era compasión, el pediatra que parecía no haber tenido sentimientos, pidió que yo fuera a despedirme de Gael, pero nadie me explicó eso.

Otra vez salí del cuarto en silla de ruedas, con mi esposo empujándome hasta llegar a la unidad de cuidados intensivos. Nadie nos acompañó y bueno, para lo que nos habían ayudado, ahora considero que fue lo mejor…

Mi esposo ubicó mi silla de ruedas frente a Gael.

–“Mirá que lindo es” me dijo.

Yo no podía verlo bien porque estaba sentada en la silla de ruedas. Lo que vi mejor fueron sus piecitos. Se parecían los de Hiram. Es lo único que recuerdo de él.

Y eso fue todo.

Esos fueron los únicos momentos en los que pude ver y tocar a mi hijo vivo POR ÚLTIMA VEZ, sin guía ni sugerencias de parte de nadie. Personifiqué la torpeza y la ignorancia en su máxima expresión.

Me devolvieron al cuarto compartido con mujeres embarazadas. Pero esta vez, había una sorpresa: una mujer había parido y tenía a su bebé con ella, ahí estaban los dos en mi cuarto: un recién nacido y su mamá.

Quería llorar, pero no podía. Quería gritar, pero no había cómo.

–“Su esposo puede quedarse a dormir, ya que son un caso especial”, me dijo una enfermera.

–“Gracias” susurré mirando hacia el espacio.

De verdad pensaba que habían sido generosos con nosotros, hasta que me di cuenta de los mezquinos que fueron con absolutamente todo, de principio a fin. Hiram durmió en una banca, afuera, congelado, porque mi cuarto era compartido con otras mujeres embarazadas y una recién parida con su bebé recién nacido.

1:00 a.m del día siguiente, no podía dormir. Igual ¿quien puede dormir en esa sala? Le dieron permiso a Hiram de entrar. Ya yo sabía lo que iba a decir pero aún así lo dijo. Las palabras se escaparon de su boca:

“Ya se murió Gael”

Eso fue el fin de todo. Para nosotros, en ese momento después de meses soñando con ellos, ya no quedaba nada.

Lloramos juntos por segunda vez, yo abrazada a su hombro. Sollocé en silencio. A mi no se me olvidó que a mi lado habían mujeres embarazadas que estaban dormidas y que necesitaban descansar.

Sé que de seguro han habido experiencias muy positivas en hospitales, pero yo solo puedo hablar de la mía… pienso que al igual que yo habrán otras, tal vez somos muchas, tal vez más de las que se imaginan.

Cuando pasé por todo esto no pensé que me había ido tan mal, fue hasta que empecé a leer acerca del trato que debería de tener una mujer que pierde un hijo que caí en cuenta de la verdad, de mi verdad. Por eso es que sentí la necesidad de contar mi historia, aunque me haya costado más de 5 años y medio llegar a este momento. Estas cosas no deberían de sucederle a nadie.

Me ha tomado muchos años sobrellevar el duelo de perder a Noah y Gael pero además han sido años en los que he tenido que trabajar para recuperar mi dignidad. Años para darme cuenta de que la fragilidad de una mujer nunca debe ser vista como debilidad, que nuestra vulnerabilidad no debería ser vista como un inconveniente. ¿Cuando será que podamos ser atendidas como un todo?

Qué dolor me da pensar que en este segundo puede haber otras como yo ahí, en esa misma sala 4.

Como costarricense he pagado durante muchos años por el servicio que recibí, no fue “de gratis”. Es la peor estrategia imaginable separar los servicios médicos del respeto y la cortesía básica, del trato humano y digno. Algunos pensarán que soy malagradecida, que “calladita más bonita”, pero al contar mi historia, quisiera motivar a que los servicios algún día cambien. Quizás si todas nos atrevemos a soltar lo que llevamos en el pecho por años, las injusticias, los maltratos, la negligencia…

De momento, gratitud enorme voy a tener con los que se atrevan a hacer una diferencia aunque sea de maneras pequeñas. El Dr. de los gemelos es así, mantengo una muy buena relación con el, aunque de su boca escuche lo más difícil que he escuchado en mi vida. Semanas después de que los gemelos murieran me dijo:

“Lo que pasó no debió de haber pasado así” Y aunque mi corazón ya lo sabía escucharlo fue muy doloroso.

Quisiera tener otra anécdota que contar, pero para mí ya no es una opción. El final de nuestra historia se escribió hace mucho. Pero faltan muchos finales por escribir, muchas historias por contar que podrían ser diferentes a la de Noah, Gael y yo. En 24 horas pasamos de ser tres a quedar solo yo, mi voz y mi amor por ellos.

Y la nada.

El silencio.

El vacío que estará de por vida en mi corazón y mis recuerdos que tanto quisiera fueran diferentes.

Porque para siempre para mí será: que no solo es lo que pasó, si no COMO nos pasó.

¿Cuantas habrán como yo, que aún no se han sentado a escribir el final de su historia? Cuantas hay que ni siquiera saben como podría ser el final de la historia para ellas, o para sus hijos, porque aun no se ha escrito… Para cada una será diferente, pero para mi llegó el momento de abrir mi corazón y permitir que todos conozcan como fue el final de la vida de Noah, Gael y yo, porque una parte de mi se murió con ellos.

Sin duda alguna, ese día morimos los tres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Dolor: Oportunidad de Transformación

Mi nombre es Maripili Araya. Tengo 42 años y he dedicado mas de la mitad de mi vida a formar y desarrollar talentos de artistas y bailarines costarricenses. La danza ha sido mi pasión desde que tengo memoria y no recuerdo una etapa en mi vida en la que no estuviera enamorada de ella, ha sido mi estilo de vida por mas de 30 años, ha formado mis valores, mi ética de trabajo, ha sido mi catarsis, mi escape, mi manera de conocer el mundo, de conectarme con las personas, de sentirme mas humana y mi manera de expresarme. A mis alumnas siempre les comparo el aprender a bailar con aprender a vivir. La danza ha sido mi manera de hacer una diferencia en el mundo… no por ella misma, si no por lo que puedo enseñar a través de ella.

El tema del que vengo a exponer hoy es el Dolor. Pero voy a hablar del dolor como una oportunidad para la transformación del ser humano. En mi caso voy a hablar del dolor de haber perdido un hijo pero creo que mucho aplica para cualquier dolor o pérdida, un divorcio o la muerte de cualquier ser amado. Algo muy importante que quiero que sepan es que yo no soy especialista en duelo y no soy psicóloga ni nada parecido, solo vengo a hablar de mi experiencia.

Hace 5 años y medio viví la peor tragedia de mi vida cuando mis hijos gemelos murieron 2 semanas antes de que les tocaba nacer. Tuve un embarazo complicado que terminó con un desenlace repentino, mis hijos estaban bien un martes y para el jueves uno de ellos había muerto y el otro estaba a pocas horas de morir. Tenían en el vientre lo que se llama Síndrome Transfusión Feto Fetal que solo lo pueden desarrollar gemelos idénticos, es un defecto en la placenta. El 5 de enero del 2012 después de que me dieran la terrible noticia de que ellos estaban mal, entré a una cesárea de emergencia sola, porque mi esposo solo podía acompañarme en los horarios de visitas… entré temblando y gritando de la desesperación, después de la cirugía me desperté aun sin poder procesar lo que me había pasado en cuestión de horas, tampoco entendía que a partir de ese día mi vida cambiaría para siempre.

En que tipo de persona me convertiría el dolor? Que transformación sucedería en mi después de enfrentar una tragedia de esa magnitud?

Estaba internada en el Hospital San Juan de Dios, bajo la supervisión de otras mujeres enfermeras cuando enfrenté mi pérdida sintiéndome completamente sola y sin guía de que hacer. Era mejor ver a mis hijos o no verlos? Abrazarlos? Tocarlos? Tomarles una foto? Yo no sabía que hacer y no existía un protocolo en ese hospital de cómo proceder ni de que recomendarle a una mujer que acababa de perder 2 hijos… Lo mas difícil de creer de que nadie me guiara o me sirviera de apoyo es que estaba rodeada de otras mujeres. Ni siquiera tuve privacidad para llorar porque compartía cuarto con otras embarazadas, había una que ya había parido y tenía a su bebé con ella, la primer noche el llanto de su recién nacido me atormentó durante horas. Todavía, 5 años después siento de todo cuando paso en frente de ese hospital. Casi nada en la vida nos prepara para afrontar una crisis como esta, por lo general somos casi ignorantes del termino empatía y no sabemos acompañar en el dolor. Las mujeres a mi alrededor se comportaban como si nada había pasado. Incluso las enfermeras que sabían lo que había pasado.

Cuando Noah y Gael murieron mi vida perdió sentido, mis prioridades cambiaron por completo. Ya no sabía quien era, devastada trataba de encontrar motivos para continuar pero me sentía sola e incomprendida. Estaba cara a cara con un dolor indescriptible y un vacío que nada podía llenar. Sintiéndome sola y desesperada por encontrar alguien que me entendiera, descubrí una comunidad virtual de otras mujeres que estaban pasando por lo mismo. Encontré grupos de apoyo el línea, una comunidad internacional de padres con pérdidas, que al igual que yo buscaban darle sentido al dolor y a sus vidas. Todo lo encontré virtual, era gente que hablaba inglés y yo me preguntaba que harían las mujeres que no sabían hablar ese idioma para encontrar apoyo.

Empecé mi blog porque escribir me apasiona y desde siempre ha sido una terapia para mi. Decidí escribir en español y no en inglés porque pensé que tal vez una o dos mujeres mas podían leerlo y así sentirse menos solas que lo que me sentía yo. Hoy el blog tiene mas de 110,000 visitas. Sobra decir que superé mis expectativas de que 1 o 2 mujeres lo leyeran. Fue sorpresivo para mi ver que tanta gente buscaba un recurso así. Las estadísticas dicen que 1 de cada 4 mujeres pierde un hijo, e increíblemente nadie quiere hablar de ese dolor. No existe suficiente ayuda… mi apoyo debió de haber estado a la par mía y no en línea… como es que no estamos para las demás? Respeto que cada mujer lleve su duelo como pueda, y a veces eso implica el silencio pero cuando se trata de tener el valor de hablar porque eso significa ayudar a las demás como es que nos quedamos calladas? Yo encontré una tribu de mujeres que me ayudó a sobrevivir. Mujeres valientes que decidieron hablar y no permanecer en silencio, esas fueron mi hombro, mi sostén en momentos donde yo no podía ver la luz.

Enterré a mis hijos un soleado domingo de enero. Yo quería enterrarme con ellos. No pensé que podía sobrevivir tanto dolor. Tampoco se como volví a funcionar pero lo hice, volví a caminar, volví a ser esposa, mamá, volví a trabajar… todo parecía igual pero todo era diferente. Yo había cambiado, yo ya no era yo. El amor de Noah y Gael había despertado en mi una sensibilidad que antes no tenía. El acceso a una dimensión que nunca había necesitado accesar. Una espiritualidad distinta, mas profunda y con expectativas diferentes. Mi relación con Dios cambió.

Una de las cosas que creo que es importante para permitir que el dolor nos transforme es elaborar el duelo. Talvez la idea de elaborar suene simple o sencilla pero esta lejos de eso. Es común ver mujeres que para evadir el dolor hacen y hacen y hacen. Buscan un sin fin de actividades para estar demasiado ocupadas para sentir. Es un tipo de negación que no permite elaborar.

Una de las definiciones que encontré de elaborar es: Transformar en sustancia asimilable. En mi experiencia el dolor se asimila doliendo. dándole espacio, tiempo, cuidado, apoyo. Yendo a terapia, congregándose con grupos de apoyo, hablando con otros que han pasado por algo similar. Es fácil evadir, es difícil afrontar.

Una vez me escribió una mujer que estaba muy afligida, hace años había perdido a su bebé y su esposo le prohibió hablar de ella y llevaba años sin siquiera pronunciar su nombre. Me dijo que solo necesitaba que alguien la escuchara, el corazón se me hacía un puño… Yo no me podía imaginar el dolor que llevaría dentro. En mi casa los nombres de mis hijos están en varios lugares. Yo me los tatué en la piel y tengo cuadros con los nombres de ellos, fotos de sus nombres escritos en la arena, todavía guardo algo de su ropa no solo porque son los únicos recuerdos de ellos, también porque a mi eso me sana. Me ayuda a asimilar, a procesar sin huir. Yo escojo cada día abrazar mi historia y adueñarme de ella por completo para poder ayudar a las demás, pero principalmente para ayudarme a mi misma. Mi esposo tiene tatuadas 2 llaves en sus antebrazos con las iniciales de los gemelos y tiene la cerradura tatuada en el pecho, del lado de su corazón. A nosotros no se nos olvida, ellos están en nuestro día a día.

El dolor es una oportunidad para transformar nuestras vidas y nuestra perspectiva, una manera de reencontrarnos o mejor dicho de descubrirnos a nosotros mismos, nos revela quienes somos, nos expone por completo. Nada de lo que yo haga puede cambiar el final de mi historia pero las decisiones que tomé para elaborar mi duelo si cambiaron mi historia. Pude haberme quedado en la ira, en la tristeza, en la negación, en la culpa. Pero cada día escojo que lo que quiero que trascienda sea el amor, la empatía, la solidaridad, el perdón. El amor de Noah y Gael me reveló lo mas profundo de mi ser, me desnudo hasta lo mas primitivo de mi existencia. Y de ahí me reconstruí, partiendo de que a mi nuevo yo siempre le iban a hacer falta ellos dos. Su amor continúa trabajando en mi, rodeándome de luz, conectándome con el cielo, con Dios, con otras mujeres que están pasando por la misma oscuridad.

Mi vida esta lejos de ser perfecta, como ejemplo mi esposo y yo tenemos dos hijas, una de 19 años que se llama Eva y la otra de 2 años y medio Ilana. Mi esposo es amante de los deportes de alto riesgo y la adrenalina, el está la está introduciendo a Ilana a ese mundo y yo… yo sufro de ataques de ansiedad cuando creo que ella está expuesta a algún peligro. No es una buena combinación!!! Tengo que buscar ayuda para mi ansiedad… todavía me quedan muchas secuelas, mucho por transformar.

Uno de los tratamientos para el Síndrome de Transfusión Feto Fetal es una cirugía laser intrauterina. Cuando los gemelos lo padecían en CR no existía una maquina para hacer la cirugía, el Dr. de Noah y Gael Joaquín Bustillos y yo emprendimos una lucha por conseguir que la cirugía fuera una realidad y hoy en día lo es. El Dr. fundó hace unos años lo que hoy es el Centro Internacional de Terapia Fetal Noah y Gael en la Clínica Bíblica donde se atienden muchos gemelos que padecen de esa devastadora anormalidad en la placenta.

Hace 5 años, meses después de que murieran Noah y Gael, hice un montaje coreográfico inspirado en las 5 etapas del duelo, en este hay 5 bailarinas que cada una representa una etapa, el final de la coreografía es cuando cada una revela lo que hay debajo de esas capas. El amor, el cambio y el crecimiento habitan debajo de la tristeza, la ira, la negación, la culpa. Cuando me invitaron a participar en este foro pensé que era la oportunidad perfecta para hacer la segunda parte, pero esta vez mas que inspirada en el dolor, la coreografía está inspirada en el amor. El inmenso amor que solo las madres conocemos. De una amor tan grande solo se puede esperar un dolor así de grande tras la partida. Pero también podemos tener una transformación así de profunda. Una confrontación con nosotras mismas. Para sobrevivir y elaborar un duelo hay que ser egoísta. Hay que tomarse tiempo para uno, tenerse paciencia y conocerse mejor. Yo aprendí a sacar tiempo para mi cuando mis hijos murieron, aprendía a atender a mi corazón cuando estaba cansado, herido o confundido. Reaprendí la gratitud, el estar presente en el día a día. Entendí que mi vulnerabilidad puede parecer una debilidad, pero en realidad es mi mayor fortaleza. El dolor me reveló tanto de mi, transformó tanto de mi. Creo que porque le permití ser. Me senté cara a cara con el, cuando tocó mi puerta lo invite a pasar en vez de dejarlo afuera. El recuerdo de mis hijos es todo para mi, lo mas sagrado que tengo. Ahí encuentro sanidad, amor y mucha luz…

Secuelas

Hace 5 años monté una coreografía inspirada en las 5 etapas del duelo. Fue un proceso creativo que me demandó mucho a nivel emocional porque estaba muy fresco aún el dolor de la muerte de Noah y Gael. Llevaban meses de haber partido… Era mi versión de lo que habitaba por debajo de todas las capas del dolor.

Ayer viernes 9 de junio, cinco años después, llevé a cabo la segunda parte. Esta vez la coreografía está inspirada más en el amor que en el dolor… el amor de Noah y Gael, y como este me ha transformado a través de los años. Me ha inspirado a ser mejor, o en realidad no se si mejor es la palabra, pero soy diferente. “Rodeada de su Luz” se llama la nueva coreografía. Voy a estrenarla el 22 de junio en el foro Mujer El Exito y ¿Yo? donde seré una de las expositoras invitadas para hablar del tema: La Mujer y el Dolor.

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Espero que nos puedan acompañar. Les dejo por aquí toda la información del foro:

Mujer El Exito y ¿Yo?

Facebook Mujer El Exito y ¿Yo?

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Gracias a las tres bailarinas que en esta ocasión me prestan su talento para esta darle vida a esta puesta en escena tan cercana a mi corazón: Kimberly Jacobson, Fabiola Garino y Camila Cordero.

Nos vemos el 22 de junio en el Auditorio de Comunidad PAS

 

Su Ausencia

Queridos Noah y Gael

Hay días en los que los extraño mas que siempre. Si bien puedo decir que los extraño a diario, hay días en que se despierta en mi un anhelo inexplicable por tener en mis brazos lo que nunca tuve; sus cuerpos tibios y llenos de vida en un abrazo. Días en los que daría lo que fuera por poder verlos a los ojos, buscando en ellos la luz que sé que llevan dentro.

Nunca no los extraño, pero hay días de días.

Días en los que el silencio de mi casa ensordece con la falta de sus risas. Mis brazos ansían cargarlos, aun a sus casi 5 años. Los cuentos de noche, las canciones de día. Los besos llenos de miel. ¡Cuanto me faltan! Abrazados a mis piernas de día y abrazados a mi pecho de noche.

No puedo dejar de pensarlos en estas fechas cuando las familias celebran completas. Cuando los niños emocionados ríen y corren esperando a Santa. Mis vacaciones están llenas de ustedes siempre, aunque no estén… de recuerdos sí, pero todavía mas de anhelos que nunca se cumplirán.

Hoy mas que nunca los necesito, cuando la gente parece haber olvidado. Hace tiempo dejaron de mencionar sus nombres. Los echo de menos, hace tanto que no sueño con ustedes. Iré al cementerio para su cumpleaños como de costumbre añorando que todo hubiese sido distinto. Iré aunque nadie mencione sus nombres, ni recuerde su cumpleaños, ni les escriba alguna carta. Iré porque sí. Porque ustedes importan, porque merecen todo aun cuando no puedo darles nada. Perdón por haberles dado vida y no haberlos podido salvar de la muerte. Lo siento profundamente, con toda mi alma. Aunque nadie recuerde mis recuerdos, ni comprenda mi dolor mis heridas no desaparecen.

Siempre están, como ustedes cuando me faltan.

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Reconstruida Por Amor

Hace unos meses me enteré de que existe una palabra para describir a las personas que son altamente sensibles: “Empaths”

No se como se traduce al español, pero el término significa “personas con una habilidad paranormal para entender el estado emocional o mental de otro individuo” Es diferente a la empatía, y es mucho mas complejo que solo ser muy sensible. Son personas a las que las energías de los demás los afectan de sobremanera. Los lugares con muchas gente les resultan agotadores, son altamente creativos, pueden sentir las energías de los lugares donde están, prefieren las cosas nuevas que las viejas porque estas traen energías de sus anteriores dueños, ver violencia y noticias aunque sea en la TV les afecta mas que lo normal, a veces pueden sentir lo que están sintiendo algunos animales y hasta el sobre peso puede tener una explicación para los “empaths”.

Es complicado de resumir por aquí, y tampoco soy experta en el tema, pero los invito a buscar el termino y leer mas de este si es algo que les interesa. A lo que voy, es que llevo meses de leer como lo que he sentido durante 40 años de mi vida tiene un nombre y lo “padece” mucha gente. Antes pensaba que yo simplemente era una persona con poca energía y que fácilmente me sentía drenada. Ahora puedo ver las cosas desde una perspectiva muy diferente.

Mi vulnerabilidad era algo que yo amaba y odiaba al mismo tiempo. Solía pensar que el hecho de que me afectaran tanto las cosas era una debilidad, un castigo. No me gustaba admitir que las cosas me afectaban tanto. Me sentía desgastada por lo que algunas personas me transmitían y por una serie de energías negativas a mi alrededor que yo no me conocía lo suficiente como para saber manejar.

Hasta que Noah y Gael murieron fue que yo empecé a conocerme. No me lo propuse, simplemente me fue necesario para sobrevivir. Empecé a preocuparme por mis necesidades emocionales, a buscar mis espacios de soledad en los que suelo “restaurar” mis niveles normales de energía. Comencé a ser transparente y honesta con lo que tenía en mi corazón a diario. Empecé a escribir y a hacer catarsis de todo lo que necesitaba “sacar” era eso, o morir de tristeza. Era descubrir mis maneras de sanar a diario, o enfermarme del dolor. No había un punto medio, era uno u otro.  No ha sido fácil, todavía casi 5 años después hay días que son profundamente difíciles.

Después de años de dolor, llegó el momento en el que después de haber sido completamente quebrantada debía reconstruirme: lo mas natural era hacerlo desde la ira, la tristeza, la culpa y desde la intolerancia. Pero también estaba la otra posibilidad:  reconstruirme desde la comprensión, el perdón y la empatía.

Podía decidir reconstruirme desde el amor, el Amor de ellos dos.

Así fue como el dolor me hizo conocerme mejor, conectarme con mis necesidades emocionales y cuidar más de mis sentimientos y de mi corazón. Escoger mejor de cuales energías me rodeo y no sentir culpa cuando necesito distancia o descanso.

Gracias Noah, Gracias Gael ❤

Gracias a su Amor continúo este legado, el trayecto que me fue asignado pero también el que escogí.

Lágrimas? Siempre.
Dolor? De seguro.
Tristeza? Hay días en los que es absoluta.

Pero Amor…del que transforma y descubre a diario. Gracias hijos, por tanto.

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A Veces Todavía

A veces todavía
Mientras duerme
Me acerco a su cuerpo
Para asegurarme
De que aun respira.

A veces todavía
Me asombra el calor
De su piel, su color.
Sus ojos abiertos
Radiantes de luz y vida.

A veces todavía
La miro y deambulan
Por mi mente
Mil preguntas
Sin respuesta.

Preguntas de ellos. De nosotros.
De como seríamos juntos.

A veces todavía
Su sonrisa dibuja
Mis lágrimas
Cuando imagino
Las de ellos dos.

A veces me pregunto
Me sorprendo imaginando
Lo que nunca será.

Lo que pudo haber sido
Me persigue, me hostiga
Solo para escaparse
En son de burla
Como agua entre las manos.
Me acuerdo del fin
De mis sueños
Mas no de mi amor.

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¿Hablemos del Dolor en Vivo?

Octubre es el mes en el que las mujeres que hemos perdido hijos recordamos y hablamos de lo importantes que son en nuestra vida, aunque ya no estén. Yo acostumbro a hablar de Noah y Gael siempre, pero me encanta que hayan designado una fecha para romper el silencio acerca de las historias de nuestros hijos. Hace días yo decidí hacer lo mismo, pero de una manera diferente…

Desde que empecé este blog me han escrito cientos de mujeres que han perdido hijos. Cada mensaje que leo me rompe el corazón. Siempre recomiendo los mismos recursos que son maravillosos para el duelo: las revistas en línea, los grupos de apoyo, los blogs. Pero hace semanas tengo una idea en mi cabeza que no me deja en paz, así que… después de hablar con algunas de las personas mas cercanas a mi proceso de duelo, tomé la decisión de hacerlo. Es algo atrevido para mi, quizás para cualquiera que ha pasado por este infierno, pero en mi corazón algo me dice que es el momento. Les explico mejor:

No todos los hombres y mujeres pueden ir a grupos de apoyo: a mi por lo menos mi horario de trabajo me lo impide. Habrá quienes además se sienten muy expuestos o inseguros “en vivo”. Los recursos en línea son maravillosos pero no hay interacción inmediata. Así que me gustaría que hagamos una cita, una transmisión con un chat en vivo donde podamos hablar del dolor. Un grupo de apoyo virtual donde hombres y mujeres, desde la comodidad de su casa puedan llorar, preguntar, reclamar o tan solo ser escuchados y leídos por otras personas con experiencias similares. Además de hacer comunidad, creo que de esta manera también podemos indirectamente proveer información a la gente que nunca ha pasado por este proceso, podemos darles mejores herramientas por si algún día les toca ayudar a alguna amiga o familiar a través de tanta oscuridad.

Voy a transmitir en vivo desde mi perfil personal de facebook el domingo 23 de octubre a las 5:00 pm. hora de Costa Rica. Espero que me acompañen y que participen con preguntas, comentarios o tan solo escuchando y leyendo a los demás. Se que toma algo de valor ser parte de algo así, pero es importante romper el silencio de todas las maneras que podamos. Me pueden acompañar desde cualquier parte del mundo. Hablaré de Noah y Gael por supuesto y de su historia, pero también de como he llevado mi proceso de duelo en estos casi 5 años. Espero su apoyo, de hecho lo necesito!! Conversemos, compartamos, rompamos el silencio y hablemos de nuestros amados hijos sin tabúes.

“Hablemos del Dolor” Chat en vivo para padres que han perdido hijos

Transmitido desde el perfil de Facebook: Maripili Araya

Domingo 23 de octubre 5:00 pm hora de Costa Rica

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